El día del libro fue el pasado 23 de Abril. Quería hacer algo para ese día, pero no me fue posible por diversos motivos. Resulta que recientemente participé en un concurso en linea donde se pedía escribir un pequeño cuento con forma de écfrasis acerca de lo que representa el libro en nuestra vida, además de como se ha iniciado uno en la lectura. A fin de cuentas no gané el concurso, tal vez obtuve el quinto, décimo o último lugar; pero bueno; todo esfuerzo vale la pena. Y en esta entrada quiero publicar mi participación en tal concurso:

angel

Los ángeles me llaman a leer

Era este servidor un adolescente unos catorce o quince años de edad, cuando comenzó mi verdadero interés por la lectura. Cierta tarde de sábado o domingo en que no tenía demasiado que hacer, revisaba con curiosidad las pertenencias que algún pariente había dejado sin uso en un rincón de aquella habitación en la que yo residía dentro de la casa de mi abuela.

Había algunos libros sucios y con faltante de páginas. El olor a viejo y polvo era muy intenso. De repente; casi de último, topé con un tomo muy grueso, de muchas hojas y una dura cubierta, titulado “El Paraíso Perdido” del escritor inglés John Milton, cuya existencia ni siquiera imaginaba. Para ser sinceros, el título del libro no fue lo que me llamó la atención, sino que cuando lo levante del suelo, se abrió por la mitad y vi una imagen de una guerra en el cielo, ángeles peleando contra ángeles, con espadas y escudos, como si fueran soldados.

Por una sincronía del destino desde unos días atrás ya venía soñando y pensando en ángeles, y al descubrir este libro, sentí que se me entregaba una respuesta divina. Rápidamente tomé una tela cualquiera, quité todo el polvo de aquel tesoro, y por primera vez en mi vida empecé a leer un libro con verdadera curiosidad y desde el principio. En aquel entonces creí que ese libro me presentaba las respuestas a mis inquietudes filosóficas acerca del más allá y el mundo supremo, pero hoy en día me doy cuenta de que la función en mi vida de aquel bendito libro, fue simplemente la de introducir en mi alma el gusto por la buena lectura. Esa obra fue para mí como el agua para alguien que tiene varios días en el desierto.

Al terminarlo, me agrado tanto la experiencia de leer con un interés real, que definitivamente tenía que repetirlo, y así comenzó mi adicción a los libros menospreciados, a esos libros que tratan temas espinosos, a esos libros cuya portada no promete demasiado. Soy muy selectivo a la hora de leer, no me interesa nada que tenga gran éxito comercial, ni que este a la moda, no leo porque los demás lo hacen, yo leo porque los mismos ángeles, a su forma me invitaron a hacerlo.

En un libro llamado El paraíso perdido, yo encontré el paraíso mismo, el cual es sencillamente llenar mi cabeza de historias y conocimiento valiosísimo, que algún hombre o mujer con mentalidad cercana a los dioses ha dejado para la posteridad.

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