Hace tres años un fatídico hecho tuvo lugar. Setiembre y Octubre son meses tristes para mí. La última vez que vi a mi amigo le dije que teníamos que ir a jugar fútbol. Desde hacia mucho tiempo atrás lo estábamos planeando.

Aquel día llegué temprano a trabajar, en medio de un ambiente tenso y frío me senté en mi incómoda silla y tomé posesión de mi escritorio. Ese día pintaba mal, no se porqué pero yo intuía que algo malo estaba por suceder. Empecé a escuchar rumores, murmullos acerca de los últimos acontecimientos; la gente cercana hablaba a baja voz sobre un accidente…

Estaba yo concentrado incorporando información al sistema contable, cuando tuve la necesidad de indagar en ese evento, supe que de alguna forma algo tenia que ver conmigo. Disimuladamente y sin que mis superiores lo notaran, abrí la pagina web de un periódico nacional y busqué aquello de lo que se hablaba.

Supe que, la noche anterior un accidente de automóvil había ocurrido y que habían dos victimas, uno de ellos había muerto. No se conocía las identidades, solamente que uno de ellos trabajaba en un banco cercano. Por el momento me sentí aliviado.

La mañana transcurrió con normalidad, y estuve tan ocupado que cuando me di cuenta era hora del almuerzo. Comí con gran apetito como de costumbre.

Seguí con mi faena en medio de papeles de todos los colores y tamaños y llenos de números, y cuando faltaba poco para terminar el día, noté que tenia un mensaje de texto sin leer…un mensaje fatídico: se me avisaba a mi y a otros que en el accidente del que todos hablaban estaba involucrado un compañero de estudios, un amigo mio cercano. Y que estaba en el hospital inconsciente y con graves heridas en todo el cuerpo. Ahora sabia porque me sentía inquieto desde la mañana.

Su estado era muy grave. Él era quien conducía el vehículo y su compañero de trabajo que iba en el asiento del pasajero había muerto en el impacto. La información que había leído en el periódico estaba errónea, porque ninguno de ellos trabajaba en un banco.

Algunos días después, me contaron que mi amigo ya estaba mejor y que tenía muestras de actividad cerebral, yo creí que iba a recuperarse y que podría ir a verlo; pero no sucedió ninguna de las dos cosas.

Si no me equivoco, un jueves por la tarde me llegó un mensaje de texto de una conocida que avisaba de su muerte. La oficina estaba llena de gente por atender y yo tenía una cantidad enorme de trabajo pendiente. Pero aquella noticia fue demasiado para mí. Ahí sentado, las lágrimas bajaron por mis mejillas y me fue imposible detenerlas. No fui capaz de seguir trabajando. Me puse de pie y me fui a llorar al baño durante un rato. Estuve llorando como lloramos los hombres fríos, a pura lágrima y sin gemidos ni gestos desesperados. Alguien necesitaba entrar y tocó la puerta varias veces, no se si a propósito. Pero no salí hasta sentirme un poco más calmado. Fui a la cocina a tomar agua y una media hora después me tranquilice por completo.

Los clientes necesitaban ser atendidos, el trabajo se acumulaba, el ritmo frenético de aquella oficina me reclamaba, pero yo estaba en un impostergable duelo sufriendo la pérdida de mi amigo, aquel amigo que sabia cosas sobre mi que nadie mas sabrá, aquel amigo que me comprendió como pocos y que me toleró como nadie, aquel amigo que me admiraba y a quien admiré, aquel ser humano que estime y que me estimo. Allí en soledad, sin comprensión alguna, sin entendimiento por parte de mi entorno, lloré mientras el mundo seguía su marcha y al tren capitalista poco o nada le importaba como me pudiera sentir.

Solo con ayuda divina logré terminar aquella caótica tarde que vivirá conmigo hasta que sea mi turno de partir de este mundo.

Al día siguiente me acusaron de haber abandonado mi puesto de trabajo, y la verdad tenían razón. Pero a fin de cuentas, soy un ser humano…¿o no?

 Hace ya tres años de esto. Si yo sufrí por la pérdida de mi amigo, ¿cuanto habrá sufrido su madre, su padre, su familia mas cercana? (mis condolencias). Aún aveces me cuesta creer que falleció, así tan joven, tan buena persona como él, y de esa manera tan abrupta.

Sea donde sea que se encuentre mi amigo, le doy las gracias porque fue un gran ser humano. Amable y humanitario como pocos.

Anuncios

7 comentarios sobre “La gente buena no se olvida

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s