La república de Averama (cuento)

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I

            Llámenme Wayne Evans, este es el seudónimo con el cual ocultaré mi identidad. Soy un agente del MI6 que desea contar algunas cosas interesantes. El creer o no en la veracidad de este relato, lo dejo a consideración del lector. Solamente narraré los hechos tal y como han sucedido, y enviaré a publicar mi relato en algunas páginas web respetables para que pueda ser leído en todo el mundo. Puedo hacer tal cosa porque tengo los contactos necesarios. Ahora, se preguntará el lector, ¿por qué poner en riesgo mi carrera y hasta mi propia vida filtrando información clasificada dentro de una de las agencias de espionaje más respetadas del mundo?, bueno pues lo hago porque yo no creía en los casos inexplicables. Y ahora que viví en carne propia el desengaño y muchas de mis firmes creencias se vinieron abajo, me parece que es válido y justificable correr el riesgo.

            Además, ya no soy joven y no quiero irme sin antes contar un poco de mis experiencias personales. Yo, al igual que muchos colegas nunca me casé, dediqué mi vida al servicio y aunque tengo varias proezas en mi haber, nunca he recibido ni recibiré ningún reconocimiento público por mi labor. Somos conscientes de esta realidad desde que empezamos en el trabajo. Sé que parece una vida solitaria, pero en verdad puedo decir que la he disfrutado.

            Hace unos meses, se me encomendó atender un caso fuera del ámbito político. Recibí una comunicación directa, sin intermediación de ningún tipo. La naturaleza de la investigación requería a alguien con las características de mi personalidad, me dijeron. Se me entregó la dirección de un hotel en el centro de Londres, el número de una habitación y el nombre de un sujeto al cual tenían retenido y bajo vigilancia policial. Debía ir allá, interrogar al sujeto, y luego determinar si su historia podría ser cierta. Solamente eso me dijeron. ¿Qué cosa increíble o peligrosa tendrá para contar este sujeto, tanto así que fue retenido? El caso parecía demasiado sencillo como para haber sido asignado desde el nivel más alto de autoridad. Eso estimulo mi interés.

            Miré el reloj, era medio día de aquel miércoles.

II

            Al llegar al hotel, consulté por la habitación en cuestión, e inmediatamente el encargado me llevó a ella. Dos policías hacían guardia afuera. Me identifiqué y me permitieron el paso. Adentro, estaba sentado en una simple silla de madera un hombre calvo, estatura de 1,80 m y de unos 80kg de peso. El rasgo más característico era su bigote extraño, largo y bien cuidado. Me recibió con una mirada profunda y desesperada. Era evidente que estaba molesto por tener varias horas de reclusión.

            Me presente, me senté frente a él y encendí un cigarrillo. El hombre rechazó mi oferta de fumar. Sin preguntar qué idioma hablaba, comencé el interrogatorio:

            — Sr. Lobots, tengo información de que hoy temprano lo han traído aquí desde el aeropuerto de la ciudad de Londres… ¿sería tan amable de explicarme el porqué de esta situación?

            El hombre profundizó su mirada de indignación y me explicó lo siguiente, en inglés, pero con un acento muy extraño:

            — Como habrá notado usted, Sr. Evans, estoy muy molesto con las autoridades Inglesas. No sé cuál es el objetivo de hacerme víctima de este inmaduro e inhumano juego. Es mi primera vez en este país, y téngalo por seguro que será la última.

            — Comprendo su molestia por haber sido recluido en esta habitación durante toda la mañana pero, Sr. Lobots algo debió haber hecho usted para que tal cosa suceda…las autoridades aeroportuarias no acostumbran detener pasajeros sin tener alguna sospecha. No hay ningún juego ni ninguna broma…

            Empecé a creer que este hombre era una especie de mula del narcotráfico, pero no podía ser, ya que a estos casos se les da un tratamiento distinto. El sujeto, respondió:

            — ¿Entonces, no sabe usted porque estoy aquí?, pues yo esperaba que usted me lo dijera, no he cometido delito alguno, y todos mis papeles están en regla…estoy siendo víctima de una broma de pésimo gusto o alguna confusión… Esta situación podría ser el detonante para un problema inclusive a nivel diplomático entre nuestros países. En el aeropuerto me dijeron una aberración… me dijeron que mi país no existe. ¿Puede creer tal cosa?, mire, le mostraré mis papeles, ¿quiere verlos?, aquí está mi pasaporte…No me diga que usted tampoco ha escuchado jamás de la República de Averama.

            El Sr. Lobots me lanzó el documento con rabia. Y para mi sorpresa en la portada venia impreso un escudo nacional que nunca había visto antes y bajo el, escrito el nombre de: AVERAMA REPUBLIKAAS.

            ¿República de Averama?, nunca antes había escuchado tal país. Revisé el documento y me pareció legítimo. Tenía sellos y firmas de aduanas de otros países. Mi confusión era máxima. Pasé a interrogar al hombre:

            — Así que usted procede de la República de Averama. ¿Es eso cierto?

            — Si. Soy ciudadano Averaniense. Como podrá ver, he estado en otros países por cuestiones de negocios. Y en ningún otro lugar me ha pasado lo mismo que aquí. Soy representante de artistas y vine a Londres para reunirme con el grupo musical Slange…puesto que tienen interés en que yo los represente. Pero hoy por la mañana me llevé la sorpresa de que al pasar por aduanas, los funcionarios me salieron con la estupidez de que no conocen mi país…Pero, eso no fue todo, sino que resulta que tampoco tienen cultura musical, ya que según ellos no existe ningún grupo metalero llamado Slange… Al principio les seguí la corriente porque pensé que se trataba de alguna broma, pero poco a poco empezaron a llegar más funcionarios de rango superior e igualmente, ninguno reconoció ni a mi país ni a la banda musical a la que he venido a representar…No tengo ni idea de a qué se debe esta falta de respeto hacia mi persona. Luego, unos hombres misteriosos me trajeron aquí y he estado bajo vigilancia, sin  ninguna comunicación, sin internet ni teléfono y casi sin comer. Me quitaron mi documento de identidad y mis maletas. Solo me dejaron el pasaporte. Me dijeron que pronto vendría alguien a hacerme unas preguntas y ese alguien supongo que es usted.

            Ante semejantes afirmaciones, yo quedé estupefacto. Un país llamado Averama, una banda de heavy metal llamada Slange…nunca había escuchado tales cosas. Pero si sabía quiénes eran los hombres misteriosos que este hombre mencionaba, y si ellos podían corroborar la versión del ciudadano de Averama, entonces estaría ante uno de los casos más intrigantes de toda mi carrera. Simulando tranquilidad, le dije al señor Lobots que debía hacer una llamada y salí un momento de la habitación. Los dos policías seguían allí. Les pregunté si sabían el motivo de la vigilancia sobre el sujeto y me dijeron que no, solamente seguían órdenes. Me alejé un poco hacia el final del pasillo y llamé a uno de los hombres que trasladaron al “viajero” desde el aeropuerto hasta el hotel.

III

            El colega al otro lado de la línea, me confirmó la historia narrada por el Sr. Lobots, este hombre declaraba ser nativo de un país que no existe y que venía a hacer negocios con una banda de rock que tampoco existe. Y sus papeles confirmaban tales afirmaciones, puesto que en sus maletas y billetera se encontró dinero en dólares, euros y otra moneda desconocida. Se encontró también los contratos que pensaba firmar en Londres con sus nuevos clientes, y sus documentos de identidad decían haber sido emitidos en Averama.

            Como el Señor Lobots me reclamó por no tener comida y yo mismo ya estaba hambriento, solicité un servicio a la habitación con algunos buenos platillos para el almuerzo. Luego decidí hacer una prueba interesante: solicité un mapa del globo terráqueo lo más grande posible y un marcador. Al recibirlos, le pedí al señor Lobots que me indicara, encerrando en un círculo donde estaba su país en el mapa. El hombre me miró con decepción, y respondió:

            — Lo haré, pero empiezo a hartarme de toda esta situación.

            Cuando el hombre extendió el mapa sobre la mesa se sorprendió. Buscó en el atlántico, entre Sudamérica y África alguna especie de isla o continente no representado y exclamó con ira:

            — Aquí no está Averama, ¡Maldita sea!

            Le pedí explicaciones más detalladas, ¿dónde se supone que debería estar?, le pregunté. Con el marcador encerró en un círculo no muy grande, un espacio vacío ubicado en el océano. — ¡Aquí debería estar mi país! — me gritó furioso.

            El Sr Lobots, estaba histérico. Se sentó en un rincón de la habitación y pateó el suelo. Me miró al rostro y me dijo:

            — Agente Evans, le suplico, por favor dígame la verdad, ¿Qué es lo que está pasando?…

            Ante su suplica, no me quedo más remedio que ser sincero con él:

            — Sr. Lobots, créame que estoy en búsqueda de la explicación más adecuada, pero no tenemos registro de la existencia de un país llamado Averama, y tampoco tenemos prueba de que exista una banda de rock en el Reino Unido conocida como Slange… en el aeropuerto, al ver su pasaporte, su identificación y el contenido de su maleta, los funcionarios no hallaron explicación convincente para su procedencia. Pensará usted que esto es una broma, pero no existe motivo para tal cosa. Además, con todo respeto, su acento es muy extraño, nunca había escuchado nada igual, no habla usted el inglés como un norteamericano, ni como un hispano, ni como un asiático, ni como un francés, o algún otro europeo… Créame que de verdad todo esto me empieza a intrigar tanto o más que a usted mismo.

            El señor Lobots empezó a llorar mientras rezaba en un idioma extraño, muy extraño. Me pareció reconocer algo parecido a portugués o español, pero definitivamente no era ninguno de estos dos. (Soy poliglota, hablo varios idiomas).

            Le di espacio para que se calmara un poco. Ahora, lo que tenía en mente era realizarle un análisis psicológico y someterlo al detector de mentiras. Pero viendo las reacciones de aquel hombre, me pareció que decía la verdad.

IV

            Para este entonces, ya eran las dos de la tarde. Solicité que viniera la psicóloga del departamento, y le expliqué la situación de aquel hombre para que llevará a cabo un análisis de su personalidad y someterlo al polígrafo. Además le solicité que le ayudara a tranquilizarse un poco. Mientras tanto, fui al aeropuerto a investigar. Conversé con el jefe de seguridad y me confirmó todo lo sucedido. Me mostró las maletas de aquel hombre y pude comprobar por mí mismo los billetes de una unidad monetaria desconocida. (Aunque a simple vista tienen parecido con los dólares). El señor Lobots llegó en un vuelo procedente de Suecia, y su nombre no aparecía en las listas de pasajeros de ninguno de los dos aeropuertos. El jefe de seguridad estaba igual de confundido e intrigado que yo, quiso sacarme más información pero no se la di, y pese a su negativa, tomé las pertenencias del señor Lobots y volví al hotel.

            La psicóloga ya había terminado los estudios. Es una profesional de mi total confianza y respeto, sus perfiles psicológicos siempre son exactos. Me confirmó lo que yo temía: en su opinión, el viajero del país inexistente, decía la verdad. La prueba del polígrafo lo determino así, y su perfil era el de alguien sin tendencia a la mentira ni al engaño. Francamente estaba convencida de que la historia era real, y que la mente de aquel hombre estaba sana. Y para terminar de rematar, recibí una llamada de la central en donde se me confirmaba que su nombre completo no aparecía en ninguna base de datos; en otras palabras, este hombre no estaba registrado como ciudadano de ningún país del mundo. Llegué a un punto en que no sabía que más hacer, y en un intento por hallar una pista, o algo que estuviera omitiendo decidí consultarle algunos datos acerca de la Republica de Averama.

            —Señor Lobots, cuénteme un poco acerca de su país, generalidades, idioma, extensión territorial, población, capital, ubicación geográfica…

            El hombre, con los ojos perdidos y con un evidente decaimiento, tardó unos instantes en responder:

            — Averama es una isla ubicada en el océano atlántico, con una extensión territorial de unos 110.300 km2, la población del país de unos once millones de habitantes, el idioma oficial es el Euker, y la capital es la ciudad de Efruz… no sé qué más quieren que les diga.

            La psicóloga y yo nos dirigimos una mirada de incredulidad. Le pregunté de nuevo:

            — Cuénteme más, ¿cuál es el deporte nacional?, ¿la fecha de independencia?

            — Mi país fue la primera república independiente del mundo. Nos sentimos orgullosos por ello. Debido a la ocupación por parte de ingleses, españoles y portugueses nuestra historia estuvo llena de guerra y gloria a la vez. Por ello los Averanienses somos verdaderos guerreros en todo lo que hacemos, además de que recientes estudios arqueológicos confirman que Averama es el último remanente de que lo que alguna vez fue el gran imperio Atlante. Mi país se destaca en prácticamente todos los deportes, pero como en el resto del mundo, el preferido es el fútbol, en la última copa mundial llegamos hasta las semifinales…Pero, usted me va decir que nada de esto ha sucedido, y que mi país no existe…

            El señor Lobots se encontraba en un estado de estrés muy alto. La psicóloga me lo señalo. Por lo cual en una decisión compartida decidimos no continuar los interrogatorios, y pedimos indicaciones superiores sobre que debíamos hacer con él. Llamé al mando superior y expliqué lo sucedido. Mi papel era determinar si la historia de aquel hombre podría tener alguna veracidad. Y según todo lo que sabemos de historia mundial, geografía y ciencia nada de eso podía ser posible, pero las pruebas que aportaba decían otra cosa.

            Como próxima instrucción se me pidió que durmiera en el hotel esa noche para vigilar al sujeto y al día siguiente sería enviado un transporte por él. (Nunca supe adonde sería trasladado, son decisiones que vienen de “arriba”).

            Pedí la habitación aledaña, y solicité a la estación de policía un reemplazo para los policías que estaban haciendo guardia desde la mañana. Le informé al señor Lobots como estaban las cosas, y dediqué el resto del día a redactar mi informe sobre la situación, mientras el señor Lobots observaba televisión y quedaba boquiabierto ante nombres de países desconocidos (para él) y ante el hecho de que aún no exista la cura para el sida. A eso de las nueve de la noche, luego de la cena, la psicóloga ya se había retirado, y el señor Lobots se había quedado dormido sentado frente al televisor. Lo apagué, salí y cerré la puerta con llave. Yo fui el último que tuvo contacto directo con él. Hablé con los policías y me dijeron que a la media noche vendrían otros dos para relevarlos. De esta forma, el Averaniense estaría vigilado toda la noche y bajo llave. La única salida de la habitación era la puerta frontal, ya que nos encontrábamos en un quinto piso, y las ventanas estaban cerradas.

            Esa noche me costó conciliar el sueño. Pensando en la oscuridad de mi habitación, analicé una vez más todo lo ocurrido y tuve esa sensación de que el hombre del bigote extraño, decía la verdad… pero ¿cómo?

V

            Lo que aconteció al día siguiente, es algo que aún me atormenta y será así hasta que deje este mundo.

            A las siete en punto, me dirigí a la habitación del señor Lobots, efectivamente dos nuevos policías estaban vigilando y me reconocieron al instante. Abrí la puerta esperando ver al hombre, ya sea dormido en el sillón, en la cama o despierto. Pero lo primero que noté fue que en una pared de la habitación, estaba escrito (con el marcador que yo pedí antes), una frase: “Limin, faser mini et numgra wea puvalots, tre cont et miser buens tosts. Ewkaz. Limin get buth klipt cillesen. Lobots Mr.”.

            Y el hombre de Averama no se divisaba en el cuarto.

            Lo busqué en el baño y no estaba. Me empecé a desesperar, revisé bajo la cama, detrás de las cortinas, inclusive revisé si había escapado por el techo, pero nada de nada… interrogué a los policías pero no reportaron haber escuchado ruidos durante la noche, se incorporaron a la búsqueda y luego de literalmente voltear la habitación, no dimos con él. Sencillamente, se había esfumado. Di alerta y rápidamente el propio hotel fue cerrado y se inició una búsqueda por todo el edificio. Se estableció un perímetro de búsqueda en los alrededores e igualmente, no dimos nunca con el paradero del hombre de Averama. Sus pertenencias también habían desaparecido. Durante quince días estuvo un equipo especial de la policía londinense trabajando en su búsqueda. En algún momento algunos se atrevieron a mencionarme como sospechoso, pero juró que las cosas sucedieron tal como las estoy narrando y además, aunque no habían cámaras de seguridad en las habitaciones del hotel, las que si habían en los pasillos mostraron que efectivamente, nadie abrió la habitación después de que yo me fui.

            He intentado traducir el mensaje que encontré en la pared, pero ningún experto en lenguas en el mundo ha entendido el idioma en que fue escrito. Es un hecho que fue escrito en Euker, el lenguaje de Averama, por el Sr Lobots como una forma de —si fuera posible—hacer más grande aún su propio misterio. Espero que algún día, alguien sea capaz de traducir el mensaje, y espero que el Sr Lobots, haya retornado a su país, ya sea este real o imaginario.

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La gente buena no se olvida

Hace tres años un fatídico hecho tuvo lugar. Setiembre y Octubre son meses tristes para mí. La última vez que vi a mi amigo le dije que teníamos que ir a jugar fútbol. Desde hacia mucho tiempo atrás lo estábamos planeando.

Aquel día llegué temprano a trabajar, en medio de un ambiente tenso y frío me senté en mi incómoda silla y tomé posesión de mi escritorio. Ese día pintaba mal, no se porqué pero yo intuía que algo malo estaba por suceder. Empecé a escuchar rumores, murmullos acerca de los últimos acontecimientos; la gente cercana hablaba a baja voz sobre un accidente…

Estaba yo concentrado incorporando información al sistema contable, cuando tuve la necesidad de indagar en ese evento, supe que de alguna forma algo tenia que ver conmigo. Disimuladamente y sin que mis superiores lo notaran, abrí la pagina web de un periódico nacional y busqué aquello de lo que se hablaba.

Supe que, la noche anterior un accidente de automóvil había ocurrido y que habían dos victimas, uno de ellos había muerto. No se conocía las identidades, solamente que uno de ellos trabajaba en un banco cercano. Por el momento me sentí aliviado.

La mañana transcurrió con normalidad, y estuve tan ocupado que cuando me di cuenta era hora del almuerzo. Comí con gran apetito como de costumbre.

Seguí con mi faena en medio de papeles de todos los colores y tamaños y llenos de números, y cuando faltaba poco para terminar el día, noté que tenia un mensaje de texto sin leer…un mensaje fatídico: se me avisaba a mi y a otros que en el accidente del que todos hablaban estaba involucrado un compañero de estudios, un amigo mio cercano. Y que estaba en el hospital inconsciente y con graves heridas en todo el cuerpo. Ahora sabia porque me sentía inquieto desde la mañana.

Su estado era muy grave. Él era quien conducía el vehículo y su compañero de trabajo que iba en el asiento del pasajero había muerto en el impacto. La información que había leído en el periódico estaba errónea, porque ninguno de ellos trabajaba en un banco.

Algunos días después, me contaron que mi amigo ya estaba mejor y que tenía muestras de actividad cerebral, yo creí que iba a recuperarse y que podría ir a verlo; pero no sucedió ninguna de las dos cosas.

Si no me equivoco, un jueves por la tarde me llegó un mensaje de texto de una conocida que avisaba de su muerte. La oficina estaba llena de gente por atender y yo tenía una cantidad enorme de trabajo pendiente. Pero aquella noticia fue demasiado para mí. Ahí sentado, las lágrimas bajaron por mis mejillas y me fue imposible detenerlas. No fui capaz de seguir trabajando. Me puse de pie y me fui a llorar al baño durante un rato. Estuve llorando como lloramos los hombres fríos, a pura lágrima y sin gemidos ni gestos desesperados. Alguien necesitaba entrar y tocó la puerta varias veces, no se si a propósito. Pero no salí hasta sentirme un poco más calmado. Fui a la cocina a tomar agua y una media hora después me tranquilice por completo.

Los clientes necesitaban ser atendidos, el trabajo se acumulaba, el ritmo frenético de aquella oficina me reclamaba, pero yo estaba en un impostergable duelo sufriendo la pérdida de mi amigo, aquel amigo que sabia cosas sobre mi que nadie mas sabrá, aquel amigo que me comprendió como pocos y que me toleró como nadie, aquel amigo que me admiraba y a quien admiré, aquel ser humano que estime y que me estimo. Allí en soledad, sin comprensión alguna, sin entendimiento por parte de mi entorno, lloré mientras el mundo seguía su marcha y al tren capitalista poco o nada le importaba como me pudiera sentir.

Solo con ayuda divina logré terminar aquella caótica tarde que vivirá conmigo hasta que sea mi turno de partir de este mundo.

Al día siguiente me acusaron de haber abandonado mi puesto de trabajo, y la verdad tenían razón. Pero a fin de cuentas, soy un ser humano…¿o no?

 Hace ya tres años de esto. Si yo sufrí por la pérdida de mi amigo, ¿cuanto habrá sufrido su madre, su padre, su familia mas cercana? (mis condolencias). Aún aveces me cuesta creer que falleció, así tan joven, tan buena persona como él, y de esa manera tan abrupta.

Sea donde sea que se encuentre mi amigo, le doy las gracias porque fue un gran ser humano. Amable y humanitario como pocos.

Amnesia

Tal vez ella ha sido la mejor relación que he tenido, puesto que nunca tuvimos nada

A ella le debo mucho, por ella comencé a escribir

Su forma de mirar me intrigaba y me inspiraba

Pero la vida ha cambiado; yo he cambiado

Las estrellas caminan por la bóveda celeste, y yo camino por el mundo

Ya no encuentro en ella ni en nadie lo que antes sentía

La inspiración se ha mudado y vive en otra mirada

Necesito sufrir de nuevo, no porque quiera sino porque soy adicto

Estoy padeciendo el síndrome de abstinencia, el olvido me es extraño

La normalidad no es para mí

Es como si no fuera yo

Si me estoy haciendo más fuerte no lo sé, pero si sé que ya no me siento igual

 

Anastasia 2.0

Mi nombre es Carlos Calguieri, soy dueño de un pequeño y viejo hotel aquí en Piedades, una remota localidad al sur de Mendoza, Argentina. Un día recibí, por parte de su autor; los escritos que a continuación presentaré. Disculpen mi ortografía, no soy alguien letrado, solo sé laborar y servir. Quiero dar fe de que todo lo manifestado aquí es real y yo mismo soy testigo de los fenómenos paranormales que son narrados. El detective Lenier, era un hombre íntegro, se hospedó en mi hotel durante sus últimos días y tuve la oportunidad de conocer su forma de ser y proceder. Honesto e inteligente, cuando llegó, fue la esperanza para esclarecer lo que sucedía en nuestro pueblo, que por lo lejano ha sido olvidado hasta por el diablo.

            Ese día, si no me equivoco, el pasado martes 28 de febrero, del presente año 1899, el detective Lenier se apareció en la recepción de mi hotel y me entregó un paquete. Todo su cuerpo desde la cabeza hasta los pies estaba cubierto de negro, y utilizaba un sombrero. Me dijo que yo le parecía un hombre digno de su confianza y que por eso me entregaba su historia. Yo le pregunté: ¿y por qué lo hace?, ¿Por qué está completamente vestido de negro?… pero no respondió, y lo que hizo fue salir del hotel, y a vista y paciencia de toda la gente que se aglomeraba en la plaza, bajo el calor del medio día, empezó a desvestirse, se quitó la gabardina, se quitó el sombrero, se quitó los zapatos, y así hasta quedar completamente desnudo… ¿y a este que carajo le pasa? Fue lo que paso por mi mente…hasta aquí todo parecía un acto de exhibicionismo, pero el señor Lenier comenzó a gritar y su piel se comenzó a caer a pedazos, así como lo digo, su piel y su carne se desgarraban poco a poco, parecía que los rayos del sol le afectaban, su dolor y su sufrimiento eran tremendos, y ante tan espantoso espectáculo, la gente huía despavorida y asustada mientras algunos otros gozaban con aquello.

            El hombre se derretía ante el calor del sol, alguien intentó echarle agua, lo cual empeoró las cosas porque el Sr Lenier gritó con mayor desespero. El cura llegó corriendo desde la iglesia y le quiso hacer un exorcismo, pero solamente le produjo más dolor, y cada vez que el cura le ordenaba a satanás que abandonasen el cuerpo de aquel hombre, un espantoso grito desgarrador salía de su garganta. Transcurridos unos diez o quince trágicos minutos, el señor Lenier se convirtió en polvo…de su ser solo quedó una montañita de algo parecido a tierra, que con el paso del viento se fue mezclando con la tierra del suelo. Y así, de su existencia solo quedó como constancia sus ropas y la libreta que me entregó. Yo a nadie le conté sobre ella. Ese mismo día, me encerré en un cuarto y leí completo el cuaderno del señor Lenier. Así entendí lo que le había sucedido. ¡Y a esa vieja maldita que lo convirtió en monstruo, y que mató a muchos chicos, juro que en una gran caravana iremos todos a matarla!… Ahora, aquí está la historia que el señor Lenier escribió en su cuaderno:

LIBRETA DE APUNTES DEL DETECTIVE LENIER.

Lunes, 13 de febrero de 1899

            En otoño, durante el mes de Octubre es su cumpleaños. Mis investigaciones indican que esta joven —la principal sospechosa— es alguien de hábitos estrictamente nocturnos. No se sabe mucho sobre ella, algunos la han visto salir a pie a altas horas de la noche para perderse en los bosques aledaños. Los lugareños afirman que ese bosque está maldito y nadie se atreve a entrar en él. Además de que nadie desea toparse con algún cadáver.

            Esta investigación comenzó hace tres años, cuando unos niños curiosos hallaron el primer cuerpo. Al llegar la policía y hacer un rastreo de la zona se encontraron otros tres, al paso del tiempo se han llegado a encontrar hasta veinte y se sospecha que hay más. Las pesquisas realizadas hasta el momento han sido infructuosas. Este caso es intrigante, y por eso lo solicité. De la mayoría de cadáveres solamente se hallaron sus osamentas. Los más recientemente asesinados aparecen con profundas heridas en el cuello, y presentan una gran pérdida de sangre, cercana al 90%, como si algo o alguien los desangrara por completo. No se han encontrado rastros de ningún tipo, ni huellas dactilares.

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            La investigación está en un punto muerto. Los vecinos dicen no saber nada y no colaboran demasiado. Las víctimas eran hombres jóvenes vecinos del lugar. Es por ello que mucha gente ha emigrado de Piedades. El agente que estuvo a cargo de la investigación antes de mí, interrogó a la sospechosa y luego de eso, sorpresivamente renunció a su cargo y al departamento de policía. A esta mujer, los lugareños le temen y los niños le llaman “bruja maldita”. Un hombre que entrevisté ayer me dijo que ayudó a la joven a instalarse en su casa, el día que llegó al pueblo. Esto fue hace cuatro años. (Un año antes de que se descubrieran los primeros cadáveres). La describió como alguien sumamente discreta y silenciosa, que iba vestida completamente de negro hasta los tobillos y cubría su cabeza con un velo. Dice que ella le pagó el doble de lo acordado por el traslado a la casa, y cuando le dijo que no era necesario el pago adicional, ella le respondió: “hoy es mi cumpleaños, estoy de buen humor”.

Viernes 17 de Febrero de 1899

            En mis interrogatorios, los lugareños me indican que la sospechosa ha sido vista internándose en el bosque durante las últimas cinco o seis noches. Hay quienes afirman que siempre lo hace. Pero algo ha llamado mi atención: las poquísimas personas que dicen haberla visto salir de día, afirman que lo hizo con el cuerpo completamente cubierto, inclusive el rostro y la cabeza, sin dejar un solo centímetro de piel al descubierto; y aquellos que la han visto salir de noche—la gran mayoría— afirman que la han visto con un vestido negro muy elegante, pero sin tapar las piernas, la cabeza ni los brazos. Se podría decir que hasta normal. Este detalle puede parecer insignificante, pero intuyó que será de utilidad. Aún estoy en el proceso de entrevistas y análisis pero ya me encuentro convencido de que la chica tiene algo que ver en estos crímenes.

            Me pregunto… ¿Cómo podría alguien como ella asesinar a tantos jóvenes sin dejar rastro?, ¿por qué solo jóvenes?, ¿con que los mata?, los análisis no fueron capaces de determinar el arma homicida. La causa de muerte siempre fue la rápida y repentina pérdida de sangre. Entonces, ¿Cómo extrae la sangre?, y la pregunta más intrigante: ¿Por qué el asesino gusta de desangrar a la víctima?…

            Otra posibilidad es que todo esto sea obra de una banda de asesinos muy bien organizada, e inclusive que estemos ante la presencia de rituales satánicos, pero tampoco soy proclive a aceptar estas teorías, porque en mi experiencia tanto las bandas de asesinos como los grupos satánicos operan distinto a lo que tenemos aquí.

Domingo 19 de Febrero de 1899

            Entre ayer y hoy interrogué a los familiares de las víctimas que han podido ser reconocidas, y parece ser que ninguno tenía problemas personales ni deudas. No encuentro nada que motive sus muertes. Todos eran hombres jóvenes entre los 20 y los 35 años de edad, saludables y decentes. Sea quien sea que está haciendo esto, lo hace aparentemente por placer. No creo estar omitiendo nada. La próxima semana será clave, ya que ahora si dirigiré toda mi atención a la principal sospechosa.

Jueves 23 de Febrero de 1899

            Nunca creí que terminaría escribiendo en esta bitácora una cosa semejante a la que he vivido. Pero es tan increíble como real, y por eso, más que nunca, debo dejar constancia por si algo llega a sucederme. El lunes por la mañana, me llegó la noticia de que habían localizado el cuerpo de alguien muerto hace poco en las inmediaciones del pueblo, con las típicas heridas en la yugular. Quienes lo encontraron dijeron haber visto, como casi siempre, a la “mujer de negro” rondando por el bosque la noche anterior. Inmediatamente tomé mi caballo y me dirigí hacia la propiedad de la sospechosa. Algunos lugareños me advirtieron que desistiera de tal idea, pues varios que intentaron lo mismo nunca volvieron al pueblo.

            La residencia de la mujer de negro está a unos cinco minutos a todo galope desde el centro del pueblo. Se encuentra rodeada por muchos árboles de hojas secas y los cuervos son los únicos seres vivientes que se acercan. Un viejo y enorme portón de hierro cierra el paso a unos veinte metros de la casa. Para mi sorpresa, estaban los candados abiertos. Al abrir, escuché el agudo y molesto ruido del roce entre los hierros. Estando en la propiedad, sentí que existía un gran peligro en aquel ambiente, tuve ganas de renunciar, pero estoy dispuesto a tener éxito donde otros han fracasado así que controlé mis emociones y caminé hasta la puerta. Esta construcción, más que una casa, tenía la apariencia de una antigua y olvidada iglesia. La enorme y pesada puerta principal parecía tener varias décadas sin abrirse. Las ventanas estaban cerradas y unas espesas cortinas negras impedían el paso de luz hacia dentro. Puse mi puño sobre la madera y al tocar con fuerza, noté que la puerta se abrió ligeramente; estaba sin seguro, al igual que el portón. Con el corazón en la garganta, grité con todas mis fuerzas:

            — ¡Hola!—

Pero no obtuve respuesta.

            Entonces, apostando todo a una sola carta, empujé con todas mis fuerzas la pesada puerta y cuando los rayos del sol iluminaron los adentros de la casa, fui testigo de la más grande muestra del paso del tiempo. Todo, absolutamente todo en aquella estancia estaba cubierto por telas de araña y polvo. Yo mismo quedé cubierto de polvo que me cayó encima al abrir la puerta. Sobre una mesa me pareció ver lo que alguna vez fue la cena de alguien. Había platos y cubiertos para cuatro personas y servida en ellos una vieja y asquerosa pasta negra llena de moho y polvo. Pegadas a la pared izquierda unas decadentes y casi destruidas escaleras llevaban a un segundo piso. El techo parecía estar cayéndose a pedazos y sobre el piso, un antiguo candelabro tenía quien sabe cuántos años de haberse despegado.       De repente entró una ráfaga de viento y levantó algo de polvo, lo cual hizo que se desatara una peste tan asquerosa como mil nidos de ratas juntos. Inmediatamente, más por una reacción de rechazo al pestilente aroma que por miedo, salí de la casa. Me di unos minutos para toser e inhalar aire, cuando divisé junto al portón a Anastasia, la llamada “bruja” y “mujer de negro”, estaba allí con su atuendo de día, tapada desde la cabeza hasta los pies, y con un velo que no dejaba ver su rostro. El pánico se apoderó de mí. ¿En qué momento llegó allí?, ¿de dónde habrá salido?…

            Empezó a caminar hacia mí, lentamente y sin prisa alguna… yo estaba inmóvil, como poseído por alguna fuerza que no me dejó mover ni un dedo, y al llegar, me susurró al oído:

            — La entrada no es por aquí…—

            Seguidamente, se dio vuelta y caminando hacia un costado de la casa, me dio a entender que la siguiera. ¡Qué maravilla para mis oídos fue escuchar aquella maravillosa voz! La más seductora y delicada que conozco…

            Caminé unos pasos detrás de ella hasta llegar a una puerta mucho más pequeña y discreta que daba entrada a otra construcción ubicada detrás de la casa principal. Debido a esto, era imposible divisarla desde el portón de entrada a la propiedad. Esta segunda casa, igualmente tenía todas las ventanas cerradas y cubiertas por gruesas cortinas negras. Anastasia sacó las llaves, abrió la puerta y sorpresivamente se dirigió a mí de la siguiente forma:

            — Por favor, pase adelante, detective Lenier —

            ¿Cómo sabia mi nombre?… entré con algo de desconfianza. Ella paso tras de mí y cerró la puerta. Todo quedó en absoluta oscuridad. Yo estaba bastante tenso y muchas cosas pasaban por mi cabeza. Cuando ella me “confeso” lo siguiente:

            — disculpará usted la oscuridad, detective, pero padezco una enfermedad de la piel que me impide mantener contacto directo con la luz del sol, e inclusive también me afectan luces artificiales. Es por eso que aún de día evito que entre la luz a la casa, y solamente me ilumino con esta débil lámpara de queroseno —

            Y seguidamente encendió la lámpara de la que hablaba. La colocó sobre una repisa alta en la pared. La luz era bastante débil, apenas como para tener una leve noción de donde estábamos, pero fue suficiente para darme cuenta de que estaba quitándose el velo de la cabeza. Al terminar de hacerlo, quede admirado por los hermosos rasgos de aquel rostro juvenil y de mirada profunda. Aún con tan poca luminosidad, capté que escondía un rostro muy hermoso. ¿Quién en el pueblo podría imaginarse semejante sorpresa?… todo el mundo daba por un hecho de que la “bruja” era fea y vieja. Yo no pensaba así necesariamente, pero verla tan bella me sorprendió.

            Hice un esfuerzo por salir de mi estado de sorpresa y le pregunté:

            — ¿es por su enfermedad, entonces que siempre sale totalmente cubierta?,     ¿y por ello siempre evita hacerlo de día? —

            — Sí, señor Lenier. Exacto. —

Y agregó:

            — Ahora, dígame, ¿en qué puedo serle útil?—

            Yo me sentí algo más tranquilo después de la explicación que me estaba dando. Así que empecé a indagar:

            — Supongo que ya se habrá dado cuenta usted de que estoy investigando la cadena de asesinatos que se han venido dando en Piedades…cuénteme, ¿ha escuchado o visto algo sospechoso que talvez pueda ser de utilidad a la investigación?—

            — Señor Lenier, soy una mujer que vive sola y recluida por su enfermedad, nunca recibo visitas de nadie, no tengo familia, y resulta que cuando por fin viene a mi casa un hombre atractivo e inteligente, solamente desea hablar de crímenes sangrientos… ¿no le parece algo triste e injusto mi existir? —

            Mientras me decía esto, noté algo parecido a un desconcertante brillo en sus ojos, y se aproximó hacia mí, tanto que pude oler su aroma a rosas. Y como si no tuviera poder sobre mis actos y poseído por la misma fuerza extraña que sentí desde que la vi, mis labios se encontraron con los de ella, hundiéndonos en un enérgico beso. De repente, caí en cuenta de lo que estaba pasando, y la separé de mí.

            — ¡Oh detective, no se resista, sé que le parezco atractiva! — me dijo con una mueca divertida en su rostro. Y por segunda vez, capté con aún más potencia ese brillo en sus ojos, el cual me hizo perder todo raciocinio, y caí entregado a una lujuria y al desenfreno que no experimentaba desde mi temprana juventud. Sin pensarlo me abalancé sobre ella, haciéndola mía contra la pared, uniendo mis caderas con las suyas y pasando boca y lengua por todo su rostro, para luego arrancarle el vestido de un solo movimiento bestial, dejando sus pechos a mi total disposición.

            Ella clavó sus uñas en mi espalda, caímos y nos revolcamos por el suelo, chocando contra sillas y mesas mientras íbamos quitándonos la ropa. Fue una lucha de poder, queríamos disponer el uno del otro de manera salvaje e impaciente. Mis manos luchaban por dominarla y con mis piernas luché para abrir las suyas. En algún momento ella se escapó de mi control y se apoderó de mí, me sodomizó. Sin poder (y sin querer) resistirme, me mostró sus más bajos instintos. Se sació y me sació…no sé cuánto tiempo transcurrió, fue un intenso ir y venir, inevitable como las olas del mar, ella sobre mí y yo sobre ella… en los instantes en que mi humana capacidad llegaba a su límite, de alguna forma nacía en mí, una fuerza renovada, que me devolvía la energía con que había empezado todo.

            Desperté exhausto, desnudo y desorientado. Sentí la respiración y la boca de Anastasia cerca de mi cuello, me dio un suave beso en la mejilla y en mi oído derecho me dijo:

            — Por tu bien, ya no busques más, vuelve a la ciudad, no deseo hacerte daño…—

            Observé como se difuminó su silueta en la oscuridad, y haciendo un gran esfuerzo me levanté y me vestí. Al abrir la puerta, pensé que la luz del día me cegaría, pero para mi sorpresa la noche reinaba sobre el horizonte. No encontré a mi caballo donde lo dejé y me vi obligado a caminar hasta el pueblo. Y como si esto fuera poco, grande fue el impacto cuando al llegar al hotel, me dijeron que eran las diez de la noche, de hoy, jueves 23 de febrero. No podía creerlo, para mí, habían pasado si acaso tres o cuatro horas.

Viernes 24 de Febrero de 1899

            El día de hoy me quedé en mi habitación recuperándome. He tomado las horas de sueño pérdidas, y descubrí que tengo el cuerpo lleno de heridas y golpes, como si hubiera peleado para salvar mi vida. En la espalda tengo profundas marcas hechas por las uñas de aquella inagotable mujer. Ya no sé qué pensar. No es como las demás, no es normal, tiene mucha experiencia para la edad que aparenta. Recuerdo la advertencia que me hizo. Mi instinto de supervivencia me dice que debería irme, pero ese algo por lo cual me convertí en detective, me pide, me exige a gritos que llegué hasta el final, pase lo que pase. Y para ello, debo volver a verla. Debo desentrañar sus misterios. Debo entender sus motivos, debo entender su proceder, debo enfrentarme a su mirada hipnótica. Ya estoy convencido de que ella es la asesina.

Lunes 27 de Febrero de 1899

            Siento que despierto de un sueño eterno… como si hubiera estado siempre dormido. Como si todo lo anteriormente vivido ya no significara nada y como si mi existencia hubiera sido en vano. A pesar de todo, creo que fue un acierto el no haber hecho caso a la advertencia de Anastasia. Ha sido esta mi última investigación, porque dejaré de existir.

            Anoche, al ser las 22:00 decidí ir a la casa de Anastasia. No entré, no me acerqué siquiera. Si mis sospechas eran ciertas, saldría por una nueva víctima. Justo como lo predije, al ser pasada la media noche, la vi desde mi escondite internarse en la oscuridad del bosque, sin ninguna iluminación, y sin tapar su cabeza. Esperé a que se adelantara una distancia prudencial, y sin más ayuda que la poderosa luz de la luna llena, caminé tras ella. Me costó localizarla, pero noté que seguía caminando y cada vez incrementaba la velocidad. Llegamos hasta un viejo y alto árbol frente al cual me pareció ver algo parecido a un altar, o una mesa. Ella se detuvo y puso sus manos sobre él. Yo sudaba copiosamente y estaba a punto de retirarme del lugar, cuando el sonido de un búho en una rama de un árbol cercano me asustó y perdí el equilibrio cayendo al suelo. Inmediatamente ella se percató del espía.

            Me puse de pie y dudé si seguir con toda esta locura o huir. Pero antes de tomar una decisión cualquiera, caí, una vez más en el hechizo de sus ojos, que desde la distancia se tornaron rojos y fui incapaz de moverme. Mi pánico fue total. Empecé a rezar en mi mente e invoqué a los ángeles como en mi niñez. En un abrir y cerrar de ojos, ella estaba frente a mí, y sádicamente pasó su lengua por mi mejilla, mientras me decía:

            — En verdad, que no deseaba hacerte mal…pero ya que quieres saber quién soy, te daré la vida eterna —

            Y seguidamente me clavo sus dientes en el cuello sin ninguna contemplación. Me succionó algo de sangre, solo un poco, pero yo sentía que la vida se me iba en cada gota de sangre que ella saco de mí. Cuando estuvo satisfecha, me soltó y desde el suelo vi como aquel angelical rostro adquiría una apariencia satánica al mancharse con mi sangre. Poco a poco perdí el conocimiento.

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            Al abrirse nuevamente mis ojos, me sentí como si no fuera yo…es difícil de explicar, sentí que había muerto, pero ahora me sentía mucho más fuerte física y mentalmente. Me vi tirado en un rincón de la casa de Anastasia, envuelto en la oscuridad, pero a pesar de ello podía ver con claridad. Ella estaba observándome desde el otro lado de la habitación. Me dolían la boca y los ojos. Noté que me habían crecido dos enormes colmillos.

            — ¿Dónde estoy?, ¿Qué paso?— pregunté con dificultad, estaba muy débil.

            — Bienvenido. Ahora eres uno como yo. Espero me acompañes en mi  soledad — me respondió Anastasia.

            Se aproximó y me analizó.

            —La transformación salió bien.

            — ¿Qué transformación?

            — Eres como yo ahora, vivirás eternamente y tu alimento será la sangre de los seres vivos, ¿Por qué es tan difícil de entender?, ¿nunca te paso por la mente que yo mato para sobrevivir?, me gusta la sangre de hombres jóvenes, me divierte seducirlos y luego alimentarme de ellos… —

            — ¿me hablas de vampiros?, ¿dices que ahora soy un vampiro?

            — Efectivamente, mi querido, la gente nos llama vampiros… has resuelto el misterio; a costa de tu propia alma, pero lo lograste…

            Muy a pesar de todo lo sucedido, yo no podía creer semejante cosa, y tomé en burla aquellas declaraciones. Una sonrisa incrédula se dibujó en mi rostro, y tal reacción hizo enojar a Anastasia, que me dijo:

            — Aún no crees…pues te demostraré.

            Y repentinamente abrió la cortina más cercana a mí, dejando pasar toda la claridad del día. En una reacción automática, cuando sentí la luz sobre mi ser, huí de ella espantado por el dolor y me refugie en el rincón más oscuro de la habitación. De mi piel brotaban unas pequeñas ampollas, que me producían un dolor profundo e intenso. Estaba muy alterado y en estado de negación, cuando ella vino hacia mí y como una madre comprensiva y cuidadosa me explicó:

            — Mi querido, mira lo que le ha hecho la luz del sol a tu piel… ahora debes estar siempre alejado de ella. Si sales de día debes cubrirte todo el cuerpo. ¿Ahora empiezas a creer?…Cayó unos instantes y continuó:

            — Ya no eres humano, ya ni siquiera estas vivo, te he dado la libertad, eres un ser eterno, nadie podrá hacerte daño, mírame a mí que desde hace siglos    ando entre los vivos alimentándome de su sangre, y gracias a ello conservo mi belleza y mi salud. Todos los crímenes que investigas, fui yo quien los cometió. Mi hambre me hace querer sangre cada cierto tiempo, y me establecí aquí en la Argentina, alimentándome en diversos lugares desde hace muchos años. Esta noche, iremos a alimentarnos juntos por primera vez…créeme que haré todo lo que sea para complacerte y seré completamente tuya hasta el final del mundo…

            Dicho esto me abrazo y me beso. Caí rendido ante la evidencia, y así aceptando mi nueva condición, la abracé también.

            Al caer la noche, me dirigí a mi habitación en el hotel y recogí mi cuaderno de apuntes, este mismo donde he venido relatando estos acontecimientos en orden más o menos cronológico. Anastasia desea salir a alimentarnos. Le pedí algo de tiempo para hacer estas últimas anotaciones. Y digo últimas porque he tomado una drástica decisión. Mañana al medio día, dejaré de existir, porque siento que estoy carente de alma. He luchado contra el crimen desde que nací, mi padre también fue detective, y no deseo pasar al otro lado del juego. Si mi sobrevivencia depende de tomar vidas ajenas, entonces no deseo vivir. Creo que no podré evadir el hecho de que esta noche mataré a alguien, y si así lo hiciere, le suplicó a dios y a la sociedad, que me perdonen…

            Dejaré este cuaderno bajo el seguro cuidado de alguien honesto para que mi historia perdure y se cuente, además de que conste que entregué hasta lo más valioso que tenía para resolver el misterio…

FIN

Este año me ha costado encontrar tiempo para escribir, pero ha sido por buenos motivos. Este cuento es la continuación de “Anastasia” el cual publique hace casi un año por si lo quieren leer.

Saludos a todos. 

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Una pequeña lista de consecuencias indeseadas (versión ensayo)

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Aclaración: este escrito solo pretende entretener, es una de esas cosas raras que se me ocurren, solo eso. Tengo total conocimiento de la seriedad de la guerra y lamento la gran cantidad de sangre que se derrama a diario por falta de empatía en este mundo. Y me sorprende la vanidad y la frialdad en que estamos sumergidos. Hay personas haciendo estas profecías de las que hablaré, eso es cierto. Se pueden ver en Internet. Si se cumplirán o no… Quién sabe. De todas formas deberíamos rezar todos aquellos que creemos en Dios para que no sean más que rumores.

Tengo que hacer un esfuerzo, escribir algo más antes de que se termine el mundo. Ya estamos en 2016, la fecha del final de los tiempos.

Connotados videntes y profetas han declarado que grandes castigos caerán sobre nuestro planeta, y que Obama continuará en la presidencia de Estados Unidos por un tercer periodo, debido a alguna especie de cataclismo que impedirá que entregue el mandato a Hilary (¿o Trump?)… En este estado de calamidad, Obama decretará la ley marcial, provocando así que el apocalipsis atómico esté más cerca que nunca. Terminando todo en un evento solicitado y ansiado por muchos: la tercera guerra mundial.

Definitivamente sería una lástima que tales profecías sean ciertas, porque si lo fueran no cumpliré uno de mis sueños como lo es conocer a la Top model colombiana Michelle Sarmiento, (https://www.facebook.com/sarmientomichelle/?fref=ts) cuya figura me parece la más perfecta sobre la Tierra. Quiero tomarme una selfie con ella (ojalá mientras comemos) y subirla inmediatamente a Facebook, Instagram, Twitter, Snapchat, Google+, Badoo, Pinterest y cuanta otra puta red social exista para que todos crean que mi vida es genial.

Otra triste consecuencia de que se realicen estas profecías es que por motivo de guerra, será imposible de llevar a cabo la próxima edición de la UEFA champions league, y no podremos ver a Keylor levantando la duodécima con el Real Madrid (también quiero una selfie con el), ni tampoco sabremos cómo diablos hará Leo Messi para combinar su nuevo color de cabello con sus zapatos mientras rompe cinturas a diestra y siniestra dentro de la cancha con ese tinte que me recuerda a Justin Bieber. Probablemente muchos hinchas del Barca terminen convirtiéndose en Believers debido a la influencia subliminal que su astro futbolístico ejerce sobre ellos.

Si se desata el estado de guerra mundial antes de que termine el 2016, tampoco podremos disfrutar lo que falta de las eliminatorias sudamericanas para la copa mundial de 2018. Lo mismo podríamos decir de las eliminatorias de CONCACAF (aunque de antemano dos equipos ya tengan asegurado su campo en el mundial sin importar si se realiza o no)…

En estado de guerra también será imposible que podamos ver en la gran pantalla las maravillosas películas que estaban por estrenarse en los próximos años, todos y cada uno de los superhéroes que hemos escuchado alguna vez que aún no han tenido su película estaban en lista para estrenarse en el cine durante los próximos 5, 10, 15, 30, o 100 años. Todos los de Marvel, DC, el hombre invisible, la vengadora menstrual, la versión porno de los Avengers con Ron Jeremy interpretando a Superman, que sé yo, cualquier puta mierda que se pueda promocionar como héroe… Tristemente no llegaremos a disfrutar de ellas porque el cataclismo nuclear no lo permitirá. Lamentablemente debo informar que la saga de películas “La era de hielo” planificadas para llegar hasta la vigésimo octava entrega también deberán ser canceladas. Así como la tan esperada: “Goku y Vegeta vs Chuck Norris: La Agonía de los Sayayin”.

La tercera guerra mundial también se llevará al garete a la industria musical… no perdón, esto ya lo hizo el reguetón… Aunque la verdadera música, o sea el heavy metal, también se verá afectado, ya que grandes artistas como Metallica, Iron Maiden, Los Rolling Stones, y Ossy Osbourne ya no podrán andar de gira por todo el mundo debido a la contaminación radioactiva que dominará la atmósfera del planeta (asumiendo que sobrevivan el desastre, aunque Ossy es obvio que sobrevivirá). Será imposible el uso de aviones, y con mucha más razón si se deben transportar varias toneladas de equipo para ofrecer un espectáculo de calidad.

Ahora que toco el tema de la contaminación radioactiva de la atmósfera, no puedo dejar de preguntarme: ¿Qué clase de pokemones se podrán capturar en esas condiciones?, ¿será que el bicho que tira gases tóxicos se convertirá en pokemon legendario?… definitivamente serán tiempos duros para los maestros pokemon, porque las telecomunicaciones se verán afectadas y probablemente no habrá internet ni comunicaciones inalámbricas disponibles en la mayoría del planeta, privando así a los entrenadores sobrevivientes de su principal pasatiempo. Deberán conformase con la sobrevivencia propia.

Para ir finalizando debo decir que una tercera guerra mundial en la cual se utilice arsenal atómico probablemente acarree la extinción masiva de una gran porción de la humanidad y la destrucción definitiva de nuestro ya golpeado planeta, pero de todas formas… ¿Quién querría vivir en un mundo sin Champions League, o sin Copa Mundial, o sin Rock y Heavy Metal o sin películas cursis de animalitos en 3D o sin pokemones que capturar?…

Definitivamente se me quedarán por fuera muchas otras cosas importantes que pude haber mencionado en la lista, yo he indicado aquellas que recuerdo en este momento de insomnio vacacional y que me son inspiradas por la compañía de una gata negra. A veces me parece que duermo menos que la mayoría.

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Algunas reflexiones acerca de jugar con monstruos digitales

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TE ESTOY CONTROLANDO…PERDÓN DIVIRTIENDO

Nos encontramos ante el principio de los días en que la realidad ya no es aquello que nos muestran nuestros ojos. Camino por las calles y veo que en los parques, en colegios, universidades, y oficinas la gente vive una realidad virtual que empieza a fusionarse con la realidad de los sentidos. Las criaturas cibernéticas no son seres de carne y hueso, pero aun así la gente los busca y apuntan su atención hacia espacios vacíos donde un programa informático les dice que hay algo que ver (o capturar)…

A mí me gustaban los pokemones cuando tenía once o doce años. En ese entonces a principios de este siglo, no pasaban más allá del televisor, hoy en día estamos experimentando un cambio que poco a poco se hará cada vez más evidente: la realidad cada vez se confunde más con lo irreal, o podríamos decir también que lo irreal se vuelve real. Nos estamos metiendo en un camino sin retorno en el cual el hombre pronto no sabrá diferenciar entre una imagen holográfica de una real. La holografía y la robótica en pocas décadas harán que el hombre lleve una vida en la cual su confusión sea máxima y su dependencia hacia la tecnología sea la misma que hoy tenemos hacia el aire (aunque la verdad esto ya se da). Esto se presta para situaciones que hoy en día ni siquiera somos capaces de imaginar, pero probablemente todas sean negativas.

Hoy, al caminar frente a un parque cercano observe a decenas de personas con la cabeza hacia abajo, viendo la pantalla de su teléfono y fue inevitable para mí no recordar aquellas películas de zombies que caminan con dificultad y sin rumbo definido sin capacidad de decisión propia, sin pensar, solamente existiendo…el juego les dice que hacer y qué no hacer. Tal vez suene exagerado pero fue una escena que me estremeció.

Un inocente juego dicen muchos, dirán que es una paranoia creer que algún daño puede causar capturar pokemones, pero lo que me parece a mí y que muchos no ven, es que esto es el laboratorio de pruebas de cosas mucho peores, es la introducción al mundo de la distorsión sensitiva, donde el hombre no sabrá ya si sus sentidos y emociones le mienten, puesto que cualquier cosa podrá ser creada y tratada como si fuera real, aun sin serlo y me parece que con el transcurso de los años se darán cambios tan dramáticos e increíbles en la forma en que nos relacionamos con nuestro entorno que llegará el día en que los propios pokemones nos capturen a nosotros literalmente hablando.

Habiendo dicho lo anterior, llegan a mí las siguientes preguntas: ¿Qué es lo real?, ¿será nuestra existencia la realidad virtual de otra realidad que resulta ser la verdadera?, y si este es el caso, ¿Quiénes son los seres que habitan esa realidad verdadera?, e incluso ¿Qué pasaría si a estos seres se les ocurriera “apagar” o “terminar” nuestra realidad, puesto que para ellos ya no es útil o divertida?…¿será que somos una especie de laboratorio experimental para entidades superiores que obtienen algún beneficio de nuestra existencia?…

Estos temas vienen siendo tratados desde épocas remotas, desde los antiguos filósofos griegos hasta el cine moderno, y creo que conforme pasan los años, paradójicamente nos alejamos cada vez más de las respuestas.

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Deberíamos hablar

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Pequeña, insegura e inmadura: así es como eres.

Te la pasas observando; como esperando que el impacto de un asteroide contra la Tierra te dé algo divertido en que poner tu atención.

Pero la vida parece no ofrecerte lo que ansias, al menos no tanto como esperabas…

Te he analizado y te he estudiado, aún más de lo que tú me has estudiado a mi.

He visto que tienes ganas de decirme o preguntarme cualquier cosa, pero mi típica cara dura te detiene.

Espero pronto lo hagas, o espero decidirme a hacerlo yo.

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Ser un robot

Tengo esta sensación de bronca conmigo y contigo… el mundo se transformó en una mierda…Aún más de lo que ya era.

Nada me estima, y yo a nada estimo. La paciencia se me acaba y siento que se me exige aveces más de lo que puedo dar.

No sé que más carajos hacer. Esta profundidad emocional es demasiado para mi, no sé como actuar. Cada día que pasa entiendo menos a la gente…

Y aparte de eso, mi propia encrucijada se dificulta aún más…

En días como hoy quisiera ser un robot…

Acerca de cómo sería la primera página del diario del gato del edificio

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Todas las mañanas a más tardar a las siete, me planto frente a la puerta del apartamento número 1. Allí viven tres de mis humanos, dos varones y una hembra, de joven edad y apariencia. Ronroneo y lloro hasta que alguno de ellos me abre la puerta. Aveces lo hago porque de verdad hace frío afuera, otras veces lo hago porque simplemente quiero reventar las pelotas.

Cuando entro, me hecho a dormir en el cuarto de los dos varones. Cerca de la cama de uno de ellos, hay un espacio en el que me siento cómodo. La humana aveces es un poco cruel conmigo, toma la escoba y me saca a golpes, pero igualmente aveces me ve en la sala y me deja quedarme. Creo que estos cambios de humor lo sufren las hembras de todas las especies, porque la gata que conocí anoche se porto muy amable y hace un rato me mando a freír churros. Ella se lo pierde.

En esta vecindad hay unos once o doce apartamentos. Yo vivo en el que desee, pero no todos me tratan bien. Como ya dije, me gusta dormir en el 1, pero el 8 es bonito también. En el 6 viven un par de humanas que me llaman “gordo” y me odian. No son consientes de que yo vivo aquí desde que nací y ellas llegaron hacé apenas un par de meses…

Mi dieta consiste básicamente, en cualquier cosa comestible. La mayoría de los humanos me ofrece comida, y por eso el año pasado estuve con un caso de obesidad mórbida que ya parecía mas una pelota de fútbol que un minino. La humana que me trajo a vivir aquí, me puso a dieta y dejó de darme mi paquete diario de friskas. Tuve que trasladarme más allá de lo acostumbrado para conseguir comida, y me vi obligado, yo, todo un gato aristocrático a cazar algunos bichos y ratas para satisfacer mi hambre. A fin de cuentas bajé de peso y aunque sigo gordo ya corro y me muevo más.

Al otro lado del edificio de apartamentos, cruzando la tapia de concreto, está lo que los humanos llaman la universidad. Todos los días, gran cantidad de humanitos y humanitas lindos, feos, flacos, gordos, buenos y malos vienen aquí a simular que son inteligentes. Si supieran que yo los utilizo a mi voluntad… la cosa es que desde hace un tiempo me di cuenta de que hay una clase donde enseñan a leer y a escribir a los humanos que por algún motivo aun no saben. Yo llegué a ella gracias a que seguí a unos que me daban de comer.

Durante un año, todos los días, fui a la clase con el objetivo de que me dieran algo para desayunar, y sin quererlo me interesó esa cuestión de las letras y los números. Con solo ir y posarme cerca de una ventana a lo alto del edificio, y escuchando al humano principal, aprendí a leer y escribir. Luego de eso, mis intereses intelectuales sufrieron un incremento dramático, casi explosivo. En lugar de dormir me meto a la biblioteca y leo en secreto a Tolstoi y a Dumas, sin embargo, en los últimos meses he estado interesado en Maquiavelo y como introduce el concepto moderno de Estado en su obra “El príncipe”.

Un día, así no más, pensé: si ya sé leer, y lo hago todos los días, ¿porque no empiezo a escribir también?… y asi nació esto que usted lee. Cuando los humanos del departamento 1 se van a clases o al trabajo o a quien sabe que otras cosas aburridas, yo me introduzco por el techo, y escribo en la computadora portátil que uno de ellos deja encendida siempre sobre la mesa.

He creado una carpeta oculta en el escritorio y le puse contraseña al documento. De esta forma, al menos por ahora, este humano ni puta idea tiene de que yo utilizó la computadora a sus espaldas y tampoco ha notado que la humana que le gusta también gusta de él. Es un poco lento el hombre… Bueno, por hoy no escribiré más. Ahora me iré a leer a Bukowski.

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