Anastasia 2.0

Mi nombre es Carlos Calguieri, soy dueño de un pequeño y viejo hotel aquí en Piedades, una remota localidad al sur de Mendoza, Argentina. Un día recibí, por parte de su autor; los escritos que a continuación presentaré. Disculpen mi ortografía, no soy alguien letrado, solo sé laborar y servir. Quiero dar fe de que todo lo manifestado aquí es real y yo mismo soy testigo de los fenómenos paranormales que son narrados. El detective Lenier, era un hombre íntegro, se hospedó en mi hotel durante sus últimos días y tuve la oportunidad de conocer su forma de ser y proceder. Honesto e inteligente, cuando llegó, fue la esperanza para esclarecer lo que sucedía en nuestro pueblo, que por lo lejano ha sido olvidado hasta por el diablo.

            Ese día, si no me equivoco, el pasado martes 28 de febrero, del presente año 1899, el detective Lenier se apareció en la recepción de mi hotel y me entregó un paquete. Todo su cuerpo desde la cabeza hasta los pies estaba cubierto de negro, y utilizaba un sombrero. Me dijo que yo le parecía un hombre digno de su confianza y que por eso me entregaba su historia. Yo le pregunté: ¿y por qué lo hace?, ¿Por qué está completamente vestido de negro?… pero no respondió, y lo que hizo fue salir del hotel, y a vista y paciencia de toda la gente que se aglomeraba en la plaza, bajo el calor del medio día, empezó a desvestirse, se quitó la gabardina, se quitó el sombrero, se quitó los zapatos, y así hasta quedar completamente desnudo… ¿y a este que carajo le pasa? Fue lo que paso por mi mente…hasta aquí todo parecía un acto de exhibicionismo, pero el señor Lenier comenzó a gritar y su piel se comenzó a caer a pedazos, así como lo digo, su piel y su carne se desgarraban poco a poco, parecía que los rayos del sol le afectaban, su dolor y su sufrimiento eran tremendos, y ante tan espantoso espectáculo, la gente huía despavorida y asustada mientras algunos otros gozaban con aquello.

            El hombre se derretía ante el calor del sol, alguien intentó echarle agua, lo cual empeoró las cosas porque el Sr Lenier gritó con mayor desespero. El cura llegó corriendo desde la iglesia y le quiso hacer un exorcismo, pero solamente le produjo más dolor, y cada vez que el cura le ordenaba a satanás que abandonasen el cuerpo de aquel hombre, un espantoso grito desgarrador salía de su garganta. Transcurridos unos diez o quince trágicos minutos, el señor Lenier se convirtió en polvo…de su ser solo quedó una montañita de algo parecido a tierra, que con el paso del viento se fue mezclando con la tierra del suelo. Y así, de su existencia solo quedó como constancia sus ropas y la libreta que me entregó. Yo a nadie le conté sobre ella. Ese mismo día, me encerré en un cuarto y leí completo el cuaderno del señor Lenier. Así entendí lo que le había sucedido. ¡Y a esa vieja maldita que lo convirtió en monstruo, y que mató a muchos chicos, juro que en una gran caravana iremos todos a matarla!… Ahora, aquí está la historia que el señor Lenier escribió en su cuaderno:

LIBRETA DE APUNTES DEL DETECTIVE LENIER.

Lunes, 13 de febrero de 1899

            En otoño, durante el mes de Octubre es su cumpleaños. Mis investigaciones indican que esta joven —la principal sospechosa— es alguien de hábitos estrictamente nocturnos. No se sabe mucho sobre ella, algunos la han visto salir a pie a altas horas de la noche para perderse en los bosques aledaños. Los lugareños afirman que ese bosque está maldito y nadie se atreve a entrar en él. Además de que nadie desea toparse con algún cadáver.

            Esta investigación comenzó hace tres años, cuando unos niños curiosos hallaron el primer cuerpo. Al llegar la policía y hacer un rastreo de la zona se encontraron otros tres, al paso del tiempo se han llegado a encontrar hasta veinte y se sospecha que hay más. Las pesquisas realizadas hasta el momento han sido infructuosas. Este caso es intrigante, y por eso lo solicité. De la mayoría de cadáveres solamente se hallaron sus osamentas. Los más recientemente asesinados aparecen con profundas heridas en el cuello, y presentan una gran pérdida de sangre, cercana al 90%, como si algo o alguien los desangrara por completo. No se han encontrado rastros de ningún tipo, ni huellas dactilares.

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            La investigación está en un punto muerto. Los vecinos dicen no saber nada y no colaboran demasiado. Las víctimas eran hombres jóvenes vecinos del lugar. Es por ello que mucha gente ha emigrado de Piedades. El agente que estuvo a cargo de la investigación antes de mí, interrogó a la sospechosa y luego de eso, sorpresivamente renunció a su cargo y al departamento de policía. A esta mujer, los lugareños le temen y los niños le llaman “bruja maldita”. Un hombre que entrevisté ayer me dijo que ayudó a la joven a instalarse en su casa, el día que llegó al pueblo. Esto fue hace cuatro años. (Un año antes de que se descubrieran los primeros cadáveres). La describió como alguien sumamente discreta y silenciosa, que iba vestida completamente de negro hasta los tobillos y cubría su cabeza con un velo. Dice que ella le pagó el doble de lo acordado por el traslado a la casa, y cuando le dijo que no era necesario el pago adicional, ella le respondió: “hoy es mi cumpleaños, estoy de buen humor”.

Viernes 17 de Febrero de 1899

            En mis interrogatorios, los lugareños me indican que la sospechosa ha sido vista internándose en el bosque durante las últimas cinco o seis noches. Hay quienes afirman que siempre lo hace. Pero algo ha llamado mi atención: las poquísimas personas que dicen haberla visto salir de día, afirman que lo hizo con el cuerpo completamente cubierto, inclusive el rostro y la cabeza, sin dejar un solo centímetro de piel al descubierto; y aquellos que la han visto salir de noche—la gran mayoría— afirman que la han visto con un vestido negro muy elegante, pero sin tapar las piernas, la cabeza ni los brazos. Se podría decir que hasta normal. Este detalle puede parecer insignificante, pero intuyó que será de utilidad. Aún estoy en el proceso de entrevistas y análisis pero ya me encuentro convencido de que la chica tiene algo que ver en estos crímenes.

            Me pregunto… ¿Cómo podría alguien como ella asesinar a tantos jóvenes sin dejar rastro?, ¿por qué solo jóvenes?, ¿con que los mata?, los análisis no fueron capaces de determinar el arma homicida. La causa de muerte siempre fue la rápida y repentina pérdida de sangre. Entonces, ¿Cómo extrae la sangre?, y la pregunta más intrigante: ¿Por qué el asesino gusta de desangrar a la víctima?…

            Otra posibilidad es que todo esto sea obra de una banda de asesinos muy bien organizada, e inclusive que estemos ante la presencia de rituales satánicos, pero tampoco soy proclive a aceptar estas teorías, porque en mi experiencia tanto las bandas de asesinos como los grupos satánicos operan distinto a lo que tenemos aquí.

Domingo 19 de Febrero de 1899

            Entre ayer y hoy interrogué a los familiares de las víctimas que han podido ser reconocidas, y parece ser que ninguno tenía problemas personales ni deudas. No encuentro nada que motive sus muertes. Todos eran hombres jóvenes entre los 20 y los 35 años de edad, saludables y decentes. Sea quien sea que está haciendo esto, lo hace aparentemente por placer. No creo estar omitiendo nada. La próxima semana será clave, ya que ahora si dirigiré toda mi atención a la principal sospechosa.

Jueves 23 de Febrero de 1899

            Nunca creí que terminaría escribiendo en esta bitácora una cosa semejante a la que he vivido. Pero es tan increíble como real, y por eso, más que nunca, debo dejar constancia por si algo llega a sucederme. El lunes por la mañana, me llegó la noticia de que habían localizado el cuerpo de alguien muerto hace poco en las inmediaciones del pueblo, con las típicas heridas en la yugular. Quienes lo encontraron dijeron haber visto, como casi siempre, a la “mujer de negro” rondando por el bosque la noche anterior. Inmediatamente tomé mi caballo y me dirigí hacia la propiedad de la sospechosa. Algunos lugareños me advirtieron que desistiera de tal idea, pues varios que intentaron lo mismo nunca volvieron al pueblo.

            La residencia de la mujer de negro está a unos cinco minutos a todo galope desde el centro del pueblo. Se encuentra rodeada por muchos árboles de hojas secas y los cuervos son los únicos seres vivientes que se acercan. Un viejo y enorme portón de hierro cierra el paso a unos veinte metros de la casa. Para mi sorpresa, estaban los candados abiertos. Al abrir, escuché el agudo y molesto ruido del roce entre los hierros. Estando en la propiedad, sentí que existía un gran peligro en aquel ambiente, tuve ganas de renunciar, pero estoy dispuesto a tener éxito donde otros han fracasado así que controlé mis emociones y caminé hasta la puerta. Esta construcción, más que una casa, tenía la apariencia de una antigua y olvidada iglesia. La enorme y pesada puerta principal parecía tener varias décadas sin abrirse. Las ventanas estaban cerradas y unas espesas cortinas negras impedían el paso de luz hacia dentro. Puse mi puño sobre la madera y al tocar con fuerza, noté que la puerta se abrió ligeramente; estaba sin seguro, al igual que el portón. Con el corazón en la garganta, grité con todas mis fuerzas:

            — ¡Hola!—

Pero no obtuve respuesta.

            Entonces, apostando todo a una sola carta, empujé con todas mis fuerzas la pesada puerta y cuando los rayos del sol iluminaron los adentros de la casa, fui testigo de la más grande muestra del paso del tiempo. Todo, absolutamente todo en aquella estancia estaba cubierto por telas de araña y polvo. Yo mismo quedé cubierto de polvo que me cayó encima al abrir la puerta. Sobre una mesa me pareció ver lo que alguna vez fue la cena de alguien. Había platos y cubiertos para cuatro personas y servida en ellos una vieja y asquerosa pasta negra llena de moho y polvo. Pegadas a la pared izquierda unas decadentes y casi destruidas escaleras llevaban a un segundo piso. El techo parecía estar cayéndose a pedazos y sobre el piso, un antiguo candelabro tenía quien sabe cuántos años de haberse despegado.       De repente entró una ráfaga de viento y levantó algo de polvo, lo cual hizo que se desatara una peste tan asquerosa como mil nidos de ratas juntos. Inmediatamente, más por una reacción de rechazo al pestilente aroma que por miedo, salí de la casa. Me di unos minutos para toser e inhalar aire, cuando divisé junto al portón a Anastasia, la llamada “bruja” y “mujer de negro”, estaba allí con su atuendo de día, tapada desde la cabeza hasta los pies, y con un velo que no dejaba ver su rostro. El pánico se apoderó de mí. ¿En qué momento llegó allí?, ¿de dónde habrá salido?…

            Empezó a caminar hacia mí, lentamente y sin prisa alguna… yo estaba inmóvil, como poseído por alguna fuerza que no me dejó mover ni un dedo, y al llegar, me susurró al oído:

            — La entrada no es por aquí…—

            Seguidamente, se dio vuelta y caminando hacia un costado de la casa, me dio a entender que la siguiera. ¡Qué maravilla para mis oídos fue escuchar aquella maravillosa voz! La más seductora y delicada que conozco…

            Caminé unos pasos detrás de ella hasta llegar a una puerta mucho más pequeña y discreta que daba entrada a otra construcción ubicada detrás de la casa principal. Debido a esto, era imposible divisarla desde el portón de entrada a la propiedad. Esta segunda casa, igualmente tenía todas las ventanas cerradas y cubiertas por gruesas cortinas negras. Anastasia sacó las llaves, abrió la puerta y sorpresivamente se dirigió a mí de la siguiente forma:

            — Por favor, pase adelante, detective Lenier —

            ¿Cómo sabia mi nombre?… entré con algo de desconfianza. Ella paso tras de mí y cerró la puerta. Todo quedó en absoluta oscuridad. Yo estaba bastante tenso y muchas cosas pasaban por mi cabeza. Cuando ella me “confeso” lo siguiente:

            — disculpará usted la oscuridad, detective, pero padezco una enfermedad de la piel que me impide mantener contacto directo con la luz del sol, e inclusive también me afectan luces artificiales. Es por eso que aún de día evito que entre la luz a la casa, y solamente me ilumino con esta débil lámpara de queroseno —

            Y seguidamente encendió la lámpara de la que hablaba. La colocó sobre una repisa alta en la pared. La luz era bastante débil, apenas como para tener una leve noción de donde estábamos, pero fue suficiente para darme cuenta de que estaba quitándose el velo de la cabeza. Al terminar de hacerlo, quede admirado por los hermosos rasgos de aquel rostro juvenil y de mirada profunda. Aún con tan poca luminosidad, capté que escondía un rostro muy hermoso. ¿Quién en el pueblo podría imaginarse semejante sorpresa?… todo el mundo daba por un hecho de que la “bruja” era fea y vieja. Yo no pensaba así necesariamente, pero verla tan bella me sorprendió.

            Hice un esfuerzo por salir de mi estado de sorpresa y le pregunté:

            — ¿es por su enfermedad, entonces que siempre sale totalmente cubierta?,     ¿y por ello siempre evita hacerlo de día? —

            — Sí, señor Lenier. Exacto. —

Y agregó:

            — Ahora, dígame, ¿en qué puedo serle útil?—

            Yo me sentí algo más tranquilo después de la explicación que me estaba dando. Así que empecé a indagar:

            — Supongo que ya se habrá dado cuenta usted de que estoy investigando la cadena de asesinatos que se han venido dando en Piedades…cuénteme, ¿ha escuchado o visto algo sospechoso que talvez pueda ser de utilidad a la investigación?—

            — Señor Lenier, soy una mujer que vive sola y recluida por su enfermedad, nunca recibo visitas de nadie, no tengo familia, y resulta que cuando por fin viene a mi casa un hombre atractivo e inteligente, solamente desea hablar de crímenes sangrientos… ¿no le parece algo triste e injusto mi existir? —

            Mientras me decía esto, noté algo parecido a un desconcertante brillo en sus ojos, y se aproximó hacia mí, tanto que pude oler su aroma a rosas. Y como si no tuviera poder sobre mis actos y poseído por la misma fuerza extraña que sentí desde que la vi, mis labios se encontraron con los de ella, hundiéndonos en un enérgico beso. De repente, caí en cuenta de lo que estaba pasando, y la separé de mí.

            — ¡Oh detective, no se resista, sé que le parezco atractiva! — me dijo con una mueca divertida en su rostro. Y por segunda vez, capté con aún más potencia ese brillo en sus ojos, el cual me hizo perder todo raciocinio, y caí entregado a una lujuria y al desenfreno que no experimentaba desde mi temprana juventud. Sin pensarlo me abalancé sobre ella, haciéndola mía contra la pared, uniendo mis caderas con las suyas y pasando boca y lengua por todo su rostro, para luego arrancarle el vestido de un solo movimiento bestial, dejando sus pechos a mi total disposición.

            Ella clavó sus uñas en mi espalda, caímos y nos revolcamos por el suelo, chocando contra sillas y mesas mientras íbamos quitándonos la ropa. Fue una lucha de poder, queríamos disponer el uno del otro de manera salvaje e impaciente. Mis manos luchaban por dominarla y con mis piernas luché para abrir las suyas. En algún momento ella se escapó de mi control y se apoderó de mí, me sodomizó. Sin poder (y sin querer) resistirme, me mostró sus más bajos instintos. Se sació y me sació…no sé cuánto tiempo transcurrió, fue un intenso ir y venir, inevitable como las olas del mar, ella sobre mí y yo sobre ella… en los instantes en que mi humana capacidad llegaba a su límite, de alguna forma nacía en mí, una fuerza renovada, que me devolvía la energía con que había empezado todo.

            Desperté exhausto, desnudo y desorientado. Sentí la respiración y la boca de Anastasia cerca de mi cuello, me dio un suave beso en la mejilla y en mi oído derecho me dijo:

            — Por tu bien, ya no busques más, vuelve a la ciudad, no deseo hacerte daño…—

            Observé como se difuminó su silueta en la oscuridad, y haciendo un gran esfuerzo me levanté y me vestí. Al abrir la puerta, pensé que la luz del día me cegaría, pero para mi sorpresa la noche reinaba sobre el horizonte. No encontré a mi caballo donde lo dejé y me vi obligado a caminar hasta el pueblo. Y como si esto fuera poco, grande fue el impacto cuando al llegar al hotel, me dijeron que eran las diez de la noche, de hoy, jueves 23 de febrero. No podía creerlo, para mí, habían pasado si acaso tres o cuatro horas.

Viernes 24 de Febrero de 1899

            El día de hoy me quedé en mi habitación recuperándome. He tomado las horas de sueño pérdidas, y descubrí que tengo el cuerpo lleno de heridas y golpes, como si hubiera peleado para salvar mi vida. En la espalda tengo profundas marcas hechas por las uñas de aquella inagotable mujer. Ya no sé qué pensar. No es como las demás, no es normal, tiene mucha experiencia para la edad que aparenta. Recuerdo la advertencia que me hizo. Mi instinto de supervivencia me dice que debería irme, pero ese algo por lo cual me convertí en detective, me pide, me exige a gritos que llegué hasta el final, pase lo que pase. Y para ello, debo volver a verla. Debo desentrañar sus misterios. Debo entender sus motivos, debo entender su proceder, debo enfrentarme a su mirada hipnótica. Ya estoy convencido de que ella es la asesina.

Lunes 27 de Febrero de 1899

            Siento que despierto de un sueño eterno… como si hubiera estado siempre dormido. Como si todo lo anteriormente vivido ya no significara nada y como si mi existencia hubiera sido en vano. A pesar de todo, creo que fue un acierto el no haber hecho caso a la advertencia de Anastasia. Ha sido esta mi última investigación, porque dejaré de existir.

            Anoche, al ser las 22:00 decidí ir a la casa de Anastasia. No entré, no me acerqué siquiera. Si mis sospechas eran ciertas, saldría por una nueva víctima. Justo como lo predije, al ser pasada la media noche, la vi desde mi escondite internarse en la oscuridad del bosque, sin ninguna iluminación, y sin tapar su cabeza. Esperé a que se adelantara una distancia prudencial, y sin más ayuda que la poderosa luz de la luna llena, caminé tras ella. Me costó localizarla, pero noté que seguía caminando y cada vez incrementaba la velocidad. Llegamos hasta un viejo y alto árbol frente al cual me pareció ver algo parecido a un altar, o una mesa. Ella se detuvo y puso sus manos sobre él. Yo sudaba copiosamente y estaba a punto de retirarme del lugar, cuando el sonido de un búho en una rama de un árbol cercano me asustó y perdí el equilibrio cayendo al suelo. Inmediatamente ella se percató del espía.

            Me puse de pie y dudé si seguir con toda esta locura o huir. Pero antes de tomar una decisión cualquiera, caí, una vez más en el hechizo de sus ojos, que desde la distancia se tornaron rojos y fui incapaz de moverme. Mi pánico fue total. Empecé a rezar en mi mente e invoqué a los ángeles como en mi niñez. En un abrir y cerrar de ojos, ella estaba frente a mí, y sádicamente pasó su lengua por mi mejilla, mientras me decía:

            — En verdad, que no deseaba hacerte mal…pero ya que quieres saber quién soy, te daré la vida eterna —

            Y seguidamente me clavo sus dientes en el cuello sin ninguna contemplación. Me succionó algo de sangre, solo un poco, pero yo sentía que la vida se me iba en cada gota de sangre que ella saco de mí. Cuando estuvo satisfecha, me soltó y desde el suelo vi como aquel angelical rostro adquiría una apariencia satánica al mancharse con mi sangre. Poco a poco perdí el conocimiento.

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            Al abrirse nuevamente mis ojos, me sentí como si no fuera yo…es difícil de explicar, sentí que había muerto, pero ahora me sentía mucho más fuerte física y mentalmente. Me vi tirado en un rincón de la casa de Anastasia, envuelto en la oscuridad, pero a pesar de ello podía ver con claridad. Ella estaba observándome desde el otro lado de la habitación. Me dolían la boca y los ojos. Noté que me habían crecido dos enormes colmillos.

            — ¿Dónde estoy?, ¿Qué paso?— pregunté con dificultad, estaba muy débil.

            — Bienvenido. Ahora eres uno como yo. Espero me acompañes en mi  soledad — me respondió Anastasia.

            Se aproximó y me analizó.

            —La transformación salió bien.

            — ¿Qué transformación?

            — Eres como yo ahora, vivirás eternamente y tu alimento será la sangre de los seres vivos, ¿Por qué es tan difícil de entender?, ¿nunca te paso por la mente que yo mato para sobrevivir?, me gusta la sangre de hombres jóvenes, me divierte seducirlos y luego alimentarme de ellos… —

            — ¿me hablas de vampiros?, ¿dices que ahora soy un vampiro?

            — Efectivamente, mi querido, la gente nos llama vampiros… has resuelto el misterio; a costa de tu propia alma, pero lo lograste…

            Muy a pesar de todo lo sucedido, yo no podía creer semejante cosa, y tomé en burla aquellas declaraciones. Una sonrisa incrédula se dibujó en mi rostro, y tal reacción hizo enojar a Anastasia, que me dijo:

            — Aún no crees…pues te demostraré.

            Y repentinamente abrió la cortina más cercana a mí, dejando pasar toda la claridad del día. En una reacción automática, cuando sentí la luz sobre mi ser, huí de ella espantado por el dolor y me refugie en el rincón más oscuro de la habitación. De mi piel brotaban unas pequeñas ampollas, que me producían un dolor profundo e intenso. Estaba muy alterado y en estado de negación, cuando ella vino hacia mí y como una madre comprensiva y cuidadosa me explicó:

            — Mi querido, mira lo que le ha hecho la luz del sol a tu piel… ahora debes estar siempre alejado de ella. Si sales de día debes cubrirte todo el cuerpo. ¿Ahora empiezas a creer?…Cayó unos instantes y continuó:

            — Ya no eres humano, ya ni siquiera estas vivo, te he dado la libertad, eres un ser eterno, nadie podrá hacerte daño, mírame a mí que desde hace siglos    ando entre los vivos alimentándome de su sangre, y gracias a ello conservo mi belleza y mi salud. Todos los crímenes que investigas, fui yo quien los cometió. Mi hambre me hace querer sangre cada cierto tiempo, y me establecí aquí en la Argentina, alimentándome en diversos lugares desde hace muchos años. Esta noche, iremos a alimentarnos juntos por primera vez…créeme que haré todo lo que sea para complacerte y seré completamente tuya hasta el final del mundo…

            Dicho esto me abrazo y me beso. Caí rendido ante la evidencia, y así aceptando mi nueva condición, la abracé también.

            Al caer la noche, me dirigí a mi habitación en el hotel y recogí mi cuaderno de apuntes, este mismo donde he venido relatando estos acontecimientos en orden más o menos cronológico. Anastasia desea salir a alimentarnos. Le pedí algo de tiempo para hacer estas últimas anotaciones. Y digo últimas porque he tomado una drástica decisión. Mañana al medio día, dejaré de existir, porque siento que estoy carente de alma. He luchado contra el crimen desde que nací, mi padre también fue detective, y no deseo pasar al otro lado del juego. Si mi sobrevivencia depende de tomar vidas ajenas, entonces no deseo vivir. Creo que no podré evadir el hecho de que esta noche mataré a alguien, y si así lo hiciere, le suplicó a dios y a la sociedad, que me perdonen…

            Dejaré este cuaderno bajo el seguro cuidado de alguien honesto para que mi historia perdure y se cuente, además de que conste que entregué hasta lo más valioso que tenía para resolver el misterio…

FIN

Este año me ha costado encontrar tiempo para escribir, pero ha sido por buenos motivos. Este cuento es la continuación de “Anastasia” el cual publique hace casi un año por si lo quieren leer.

Saludos a todos. 

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Una pequeña lista de consecuencias indeseadas (versión ensayo)

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Aclaración: este escrito solo pretende entretener, es una de esas cosas raras que se me ocurren, solo eso. Tengo total conocimiento de la seriedad de la guerra y lamento la gran cantidad de sangre que se derrama a diario por falta de empatía en este mundo. Y me sorprende la vanidad y la frialdad en que estamos sumergidos. Hay personas haciendo estas profecías de las que hablaré, eso es cierto. Se pueden ver en Internet. Si se cumplirán o no… Quién sabe. De todas formas deberíamos rezar todos aquellos que creemos en Dios para que no sean más que rumores.

Tengo que hacer un esfuerzo, escribir algo más antes de que se termine el mundo. Ya estamos en 2016, la fecha del final de los tiempos.

Connotados videntes y profetas han declarado que grandes castigos caerán sobre nuestro planeta, y que Obama continuará en la presidencia de Estados Unidos por un tercer periodo, debido a alguna especie de cataclismo que impedirá que entregue el mandato a Hilary (¿o Trump?)… En este estado de calamidad, Obama decretará la ley marcial, provocando así que el apocalipsis atómico esté más cerca que nunca. Terminando todo en un evento solicitado y ansiado por muchos: la tercera guerra mundial.

Definitivamente sería una lástima que tales profecías sean ciertas, porque si lo fueran no cumpliré uno de mis sueños como lo es conocer a la Top model colombiana Michelle Sarmiento, (https://www.facebook.com/sarmientomichelle/?fref=ts) cuya figura me parece la más perfecta sobre la Tierra. Quiero tomarme una selfie con ella (ojalá mientras comemos) y subirla inmediatamente a Facebook, Instagram, Twitter, Snapchat, Google+, Badoo, Pinterest y cuanta otra puta red social exista para que todos crean que mi vida es genial.

Otra triste consecuencia de que se realicen estas profecías es que por motivo de guerra, será imposible de llevar a cabo la próxima edición de la UEFA champions league, y no podremos ver a Keylor levantando la duodécima con el Real Madrid (también quiero una selfie con el), ni tampoco sabremos cómo diablos hará Leo Messi para combinar su nuevo color de cabello con sus zapatos mientras rompe cinturas a diestra y siniestra dentro de la cancha con ese tinte que me recuerda a Justin Bieber. Probablemente muchos hinchas del Barca terminen convirtiéndose en Believers debido a la influencia subliminal que su astro futbolístico ejerce sobre ellos.

Si se desata el estado de guerra mundial antes de que termine el 2016, tampoco podremos disfrutar lo que falta de las eliminatorias sudamericanas para la copa mundial de 2018. Lo mismo podríamos decir de las eliminatorias de CONCACAF (aunque de antemano dos equipos ya tengan asegurado su campo en el mundial sin importar si se realiza o no)…

En estado de guerra también será imposible que podamos ver en la gran pantalla las maravillosas películas que estaban por estrenarse en los próximos años, todos y cada uno de los superhéroes que hemos escuchado alguna vez que aún no han tenido su película estaban en lista para estrenarse en el cine durante los próximos 5, 10, 15, 30, o 100 años. Todos los de Marvel, DC, el hombre invisible, la vengadora menstrual, la versión porno de los Avengers con Ron Jeremy interpretando a Superman, que sé yo, cualquier puta mierda que se pueda promocionar como héroe… Tristemente no llegaremos a disfrutar de ellas porque el cataclismo nuclear no lo permitirá. Lamentablemente debo informar que la saga de películas “La era de hielo” planificadas para llegar hasta la vigésimo octava entrega también deberán ser canceladas. Así como la tan esperada: “Goku y Vegeta vs Chuck Norris: La Agonía de los Sayayin”.

La tercera guerra mundial también se llevará al garete a la industria musical… no perdón, esto ya lo hizo el reguetón… Aunque la verdadera música, o sea el heavy metal, también se verá afectado, ya que grandes artistas como Metallica, Iron Maiden, Los Rolling Stones, y Ossy Osbourne ya no podrán andar de gira por todo el mundo debido a la contaminación radioactiva que dominará la atmósfera del planeta (asumiendo que sobrevivan el desastre, aunque Ossy es obvio que sobrevivirá). Será imposible el uso de aviones, y con mucha más razón si se deben transportar varias toneladas de equipo para ofrecer un espectáculo de calidad.

Ahora que toco el tema de la contaminación radioactiva de la atmósfera, no puedo dejar de preguntarme: ¿Qué clase de pokemones se podrán capturar en esas condiciones?, ¿será que el bicho que tira gases tóxicos se convertirá en pokemon legendario?… definitivamente serán tiempos duros para los maestros pokemon, porque las telecomunicaciones se verán afectadas y probablemente no habrá internet ni comunicaciones inalámbricas disponibles en la mayoría del planeta, privando así a los entrenadores sobrevivientes de su principal pasatiempo. Deberán conformase con la sobrevivencia propia.

Para ir finalizando debo decir que una tercera guerra mundial en la cual se utilice arsenal atómico probablemente acarree la extinción masiva de una gran porción de la humanidad y la destrucción definitiva de nuestro ya golpeado planeta, pero de todas formas… ¿Quién querría vivir en un mundo sin Champions League, o sin Copa Mundial, o sin Rock y Heavy Metal o sin películas cursis de animalitos en 3D o sin pokemones que capturar?…

Definitivamente se me quedarán por fuera muchas otras cosas importantes que pude haber mencionado en la lista, yo he indicado aquellas que recuerdo en este momento de insomnio vacacional y que me son inspiradas por la compañía de una gata negra. A veces me parece que duermo menos que la mayoría.

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Algunas reflexiones acerca de jugar con monstruos digitales

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TE ESTOY CONTROLANDO…PERDÓN DIVIRTIENDO

Nos encontramos ante el principio de los días en que la realidad ya no es aquello que nos muestran nuestros ojos. Camino por las calles y veo que en los parques, en colegios, universidades, y oficinas la gente vive una realidad virtual que empieza a fusionarse con la realidad de los sentidos. Las criaturas cibernéticas no son seres de carne y hueso, pero aun así la gente los busca y apuntan su atención hacia espacios vacíos donde un programa informático les dice que hay algo que ver (o capturar)…

A mí me gustaban los pokemones cuando tenía once o doce años. En ese entonces a principios de este siglo, no pasaban más allá del televisor, hoy en día estamos experimentando un cambio que poco a poco se hará cada vez más evidente: la realidad cada vez se confunde más con lo irreal, o podríamos decir también que lo irreal se vuelve real. Nos estamos metiendo en un camino sin retorno en el cual el hombre pronto no sabrá diferenciar entre una imagen holográfica de una real. La holografía y la robótica en pocas décadas harán que el hombre lleve una vida en la cual su confusión sea máxima y su dependencia hacia la tecnología sea la misma que hoy tenemos hacia el aire (aunque la verdad esto ya se da). Esto se presta para situaciones que hoy en día ni siquiera somos capaces de imaginar, pero probablemente todas sean negativas.

Hoy, al caminar frente a un parque cercano observe a decenas de personas con la cabeza hacia abajo, viendo la pantalla de su teléfono y fue inevitable para mí no recordar aquellas películas de zombies que caminan con dificultad y sin rumbo definido sin capacidad de decisión propia, sin pensar, solamente existiendo…el juego les dice que hacer y qué no hacer. Tal vez suene exagerado pero fue una escena que me estremeció.

Un inocente juego dicen muchos, dirán que es una paranoia creer que algún daño puede causar capturar pokemones, pero lo que me parece a mí y que muchos no ven, es que esto es el laboratorio de pruebas de cosas mucho peores, es la introducción al mundo de la distorsión sensitiva, donde el hombre no sabrá ya si sus sentidos y emociones le mienten, puesto que cualquier cosa podrá ser creada y tratada como si fuera real, aun sin serlo y me parece que con el transcurso de los años se darán cambios tan dramáticos e increíbles en la forma en que nos relacionamos con nuestro entorno que llegará el día en que los propios pokemones nos capturen a nosotros literalmente hablando.

Habiendo dicho lo anterior, llegan a mí las siguientes preguntas: ¿Qué es lo real?, ¿será nuestra existencia la realidad virtual de otra realidad que resulta ser la verdadera?, y si este es el caso, ¿Quiénes son los seres que habitan esa realidad verdadera?, e incluso ¿Qué pasaría si a estos seres se les ocurriera “apagar” o “terminar” nuestra realidad, puesto que para ellos ya no es útil o divertida?…¿será que somos una especie de laboratorio experimental para entidades superiores que obtienen algún beneficio de nuestra existencia?…

Estos temas vienen siendo tratados desde épocas remotas, desde los antiguos filósofos griegos hasta el cine moderno, y creo que conforme pasan los años, paradójicamente nos alejamos cada vez más de las respuestas.

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Deberíamos hablar

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Pequeña, insegura e inmadura: así es como eres.

Te la pasas observando; como esperando que el impacto de un asteroide contra la Tierra te dé algo divertido en que poner tu atención.

Pero la vida parece no ofrecerte lo que ansias, al menos no tanto como esperabas…

Te he analizado y te he estudiado, aún más de lo que tú me has estudiado a mi.

He visto que tienes ganas de decirme o preguntarme cualquier cosa, pero mi típica cara dura te detiene.

Espero pronto lo hagas, o espero decidirme a hacerlo yo.

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Ser un robot

Tengo esta sensación de bronca conmigo y contigo… el mundo se transformó en una mierda…Aún más de lo que ya era.

Nada me estima, y yo a nada estimo. La paciencia se me acaba y siento que se me exige aveces más de lo que puedo dar.

No sé que más carajos hacer. Esta profundidad emocional es demasiado para mi, no sé como actuar. Cada día que pasa entiendo menos a la gente…

Y aparte de eso, mi propia encrucijada se dificulta aún más…

En días como hoy quisiera ser un robot…

Acerca de cómo sería la primera página del diario del gato del edificio

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Todas las mañanas a más tardar a las siete, me planto frente a la puerta del apartamento número 1. Allí viven tres de mis humanos, dos varones y una hembra, de joven edad y apariencia. Ronroneo y lloro hasta que alguno de ellos me abre la puerta. Aveces lo hago porque de verdad hace frío afuera, otras veces lo hago porque simplemente quiero reventar las pelotas.

Cuando entro, me hecho a dormir en el cuarto de los dos varones. Cerca de la cama de uno de ellos, hay un espacio en el que me siento cómodo. La humana aveces es un poco cruel conmigo, toma la escoba y me saca a golpes, pero igualmente aveces me ve en la sala y me deja quedarme. Creo que estos cambios de humor lo sufren las hembras de todas las especies, porque la gata que conocí anoche se porto muy amable y hace un rato me mando a freír churros. Ella se lo pierde.

En esta vecindad hay unos once o doce apartamentos. Yo vivo en el que desee, pero no todos me tratan bien. Como ya dije, me gusta dormir en el 1, pero el 8 es bonito también. En el 6 viven un par de humanas que me llaman “gordo” y me odian. No son consientes de que yo vivo aquí desde que nací y ellas llegaron hacé apenas un par de meses…

Mi dieta consiste básicamente, en cualquier cosa comestible. La mayoría de los humanos me ofrece comida, y por eso el año pasado estuve con un caso de obesidad mórbida que ya parecía mas una pelota de fútbol que un minino. La humana que me trajo a vivir aquí, me puso a dieta y dejó de darme mi paquete diario de friskas. Tuve que trasladarme más allá de lo acostumbrado para conseguir comida, y me vi obligado, yo, todo un gato aristocrático a cazar algunos bichos y ratas para satisfacer mi hambre. A fin de cuentas bajé de peso y aunque sigo gordo ya corro y me muevo más.

Al otro lado del edificio de apartamentos, cruzando la tapia de concreto, está lo que los humanos llaman la universidad. Todos los días, gran cantidad de humanitos y humanitas lindos, feos, flacos, gordos, buenos y malos vienen aquí a simular que son inteligentes. Si supieran que yo los utilizo a mi voluntad… la cosa es que desde hace un tiempo me di cuenta de que hay una clase donde enseñan a leer y a escribir a los humanos que por algún motivo aun no saben. Yo llegué a ella gracias a que seguí a unos que me daban de comer.

Durante un año, todos los días, fui a la clase con el objetivo de que me dieran algo para desayunar, y sin quererlo me interesó esa cuestión de las letras y los números. Con solo ir y posarme cerca de una ventana a lo alto del edificio, y escuchando al humano principal, aprendí a leer y escribir. Luego de eso, mis intereses intelectuales sufrieron un incremento dramático, casi explosivo. En lugar de dormir me meto a la biblioteca y leo en secreto a Tolstoi y a Dumas, sin embargo, en los últimos meses he estado interesado en Maquiavelo y como introduce el concepto moderno de Estado en su obra “El príncipe”.

Un día, así no más, pensé: si ya sé leer, y lo hago todos los días, ¿porque no empiezo a escribir también?… y asi nació esto que usted lee. Cuando los humanos del departamento 1 se van a clases o al trabajo o a quien sabe que otras cosas aburridas, yo me introduzco por el techo, y escribo en la computadora portátil que uno de ellos deja encendida siempre sobre la mesa.

He creado una carpeta oculta en el escritorio y le puse contraseña al documento. De esta forma, al menos por ahora, este humano ni puta idea tiene de que yo utilizó la computadora a sus espaldas y tampoco ha notado que la humana que le gusta también gusta de él. Es un poco lento el hombre… Bueno, por hoy no escribiré más. Ahora me iré a leer a Bukowski.

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La Muerte de Eva (Cuento)

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No sé muy bien cómo hacer esto; el querer escribir algo y tener la cabeza puesta en cualquier lugar menos en lo que se quiere decir… es como cuando una gran cantidad de aplicaciones saturan la memoria RAM de una computadora y no permiten que trabaje a velocidad normal… ¿es normal esa sensación de que estoy en el mundo, pero no existo en él?…¿que tuvo que suceder para que mi fuente de inspiración ya no lo sea más?…¿se estará enfriando el infierno? (donde poseo un lugar seguro).

            Sé que tengo cosas importantes que enfrentar, pero esto no es como pelear a espada contra un gran oponente. Recuerdo mi pasado, recuerdo cosas, casas, gente y situaciones que me revuelven las entrañas y que hacen que me duela el alma… y caigo en cuenta de que la única mujer que ame, aquel ser con esa mirada penetrante y dulce, de repente se ha vuelto parte de esos recuerdos, porque le he dado muerte…

            ¡Qué grande y que bestial es la frialdad que vive en mí! Con mis propias manos la maté. Desearía haber cambiado, desearía haberle dedicado más tiempo, desearía que nos hubiéramos entendido… condenado a muerte como estoy ahora, curiosamente, lo que más me atormenta y no me deja dormir por las noches es ese exasperante sonido de las patrullas cuando llegaron por mí. No sé porque hicieron tanto alboroto, si ya el crimen estaba hecho… me entregué por mi voluntad y por esa misma voluntad acepto ahora las consecuencias de mis actos.

            Encerrado aquí, en el pabellón de los condenados a muerte, me siento seguro. (Algo contradictorio, pero así ha sido siempre mi naturaleza) sé que a mediados de Abril los guardas vendrán por mí y me harán caminar por un pasillo hasta una mísera habitación para que mi cuerpo reciba una serie de productos químicos que detendrán mis funciones vitales. Soy partidario de que no merezco compasión.

            Vera usted, señor o señora que lee esto, los individuos como yo, los vulgares asesinos también podemos expresarnos con naturalidad y cordialidad de la misma forma en que lo hace el más respetado ministro. Es bien sabido que detrás de la máscara de cordura y amabilidad que porta la “gente de bien” existen verdaderos depravados, corruptos, inescrupulosos y asesinos. Mi problema básicamente, consistió en que mi crimen fue demasiado evidente. De vez en cuando, me dejan ver los periódicos y la televisión en mi encierro, y soy más que capaz de observar el aborrecimiento que la sociedad profesa hacia mí. Sé que lo merezco, pero me repugna la doble moral, cuando es obvio que existe una gran cantidad de sujetos que deberían ser juzgados y más bien, son objeto de culto…Yo maté a Eva Madriz y para muchos que preguntan acerca de mi crimen: ahora les voy a contestar.

            ¿Cómo puede un hombre pasar del amor al odio de una forma tan radical como para privar de la vida a su amada?, debo decir que no conozco la respuesta a esta pregunta, porque yo sigo amando a Eva. La maté con amor en mi alma, y ella agonizó en mis manos. Yo limpié sus lágrimas y la acompañe en su dolor de la misma forma en que si su muerte hubiera sido natural. Hay que entender que ella fue quien me mató a mí con su traición. Hace cinco años de esto, pero yo no he existido ni un solo día más. No quiero lavar mi imagen, solo quiero desahogarme.

            Muchos sabrán que era yo un hombre muy exitoso en los negocios y que junto a mi esposa e hija tenía una vida de ensueño. Mi empresa de productos alimenticios crecía y estaba en una etapa de expansión. Junto a mi socio luchamos bastante para hacerla progresar. Estábamos por abrir un nuevo local en alguna ciudad de la costa. Los estudios de mercado y nuestra intuición nos indicaban que este era un buen sitio. Una vez seleccionada la ciudad, debíamos viajar allí para estudiar personalmente varios locales comerciales que podríamos alquilar o comprar. Desde hacía unos meses, ya había empezado a notar comportamientos extraños en Eva. La sentía distante y distraída, pero no le di demasiada importancia. (Debo admitir ahora que los negocios poco a poco se fueron apropiando de mi vida, hasta el punto de que probablemente descuidé a mi familia por causa de ellos).

            Mi socio y yo programamos una ruta por los lugares escogidos, y calculamos que en total tardaríamos unos cuatro días de viaje. Salimos un lunes en la madrugada y esperábamos volver, a más tardar el viernes. Yo consideraba que tal vez nos demoráramos aún más. Recuerdo que ese día fue mi propia esposa la que me despertó, y para mi sorpresa ya tenía listo el café y algo más. Me bañe, me vestí, desayune, le di un beso a mi hija, que aún dormía, me despedí de Eva y le aseguré que no volvería antes del viernes. Recuerdo que una angustiante sensación se apoderó de mi cuando encendí el vehículo y me dirigí a recoger a mi compañero de viaje. Sentí ganas de regresarme y suspender todo. Instinto tal vez…

            Nuestra planeación indicaba que ese día debíamos pasar a ver el edificio que mejor potencial mostraba para un posible alquiler. Este se encontraba en un punto inmejorable de la ciudad, con buen precio, en buen estado y no teníamos que negociar con ningún intermediario, solo con su dueño. Este hombre era un francés que según teníamos entendido se encontraba en su país natal, y no volvería hasta el jueves. Al menos así nos habían informado. Como su edificio era nuestra primera opción, no teníamos ningún problema en esperarlo hasta ese día. Nuestra idea original era seguir observando y negociando en otros lugares hasta el jueves, aun sabiendo que difícilmente habría otro edificio  que nos satisficiera tanto como el del francés. Pero si se daban desacuerdos en la negociación con ese hombre, necesitaríamos otras opciones.

            Aunque sabíamos que el francés no estaba, decidimos ir a su casa por si acaso, y al llegar, notamos que efectivamente esta se encontraba vacía. Una vecina del lugar, nos observó a mi socio y a mí buscando al dueño, y amablemente nos advirtió de que allí no había nadie, pero también nos dijo que el francés volvería mañana, y así podríamos negociar con él.

            Debatimos que debíamos hacer, si continuábamos viendo otros edificios o si suspendíamos la búsqueda y le dábamos prioridad al edificio del francés, volviendo al día siguiente para negociar. De forma unánime decidimos volver el martes, aunque sabíamos que si el hombre no llegaba nos retrasaríamos. Esperando que esto no sucediera, gastamos el resto del día en un casino jugando y bebiendo hasta la madrugada.

            Más o menos al mediodía del martes, fuimos a ver si el francés ya estaba en su casa. Al vernos, el hombre que fumaba un cigarro de marihuana, nos recibió alegremente. Ya sabía que lo habíamos ido a buscar el día anterior, y estaba ansioso por cerrar el negocio. En tales condiciones, fue mucho más fácil de lo que creí negociar con aquel hombre. En cuestión de un par de horas habíamos terminado y hasta firmamos ahí mismo el contrato de arrendamiento a un precio mejor de lo que esperábamos. Aquel hombre nos relató que había estado en Francia en el entierro de su hermano mayor, ahora solo le quedaban un par de sobrinas a las cuales no veía desde hace muchos años y ellas no lo consideraban como familiar. Nunca se casó ni tuvo hijos. Lo único que calmaba su “dolor” eran las drogas y el alcohol. Le relatamos que esta era nuestra primera vez en la costa. Alegremente se ofreció a llevarnos a conocer la ciudad y así fue como estuvimos el resto del día en varios bares, burdeles y en el casino.  Yo no me sentía para nada bien con lo sucedido, y aun teniendo la oportunidad, jamás toque a otra mujer que no fuera mi esposa, y si me fui de fiesta con aquel sujeto, fue porque lo consideré como algo necesario para consolidar nuestra relación comercial.

            De esta forma fue como una gira que creímos se extendería por casi una semana, o más, solo duro dos días. El miércoles en la mañana, volvimos a la capital, ansiosos y felices por empezar todos los trámites necesarios para operar en la nueva sucursal.

            En aquellos días, mi hija estaba en el tercer grado, y sus clases eran por la tarde. La rutina de mi esposa como ama de casa era levantarse a hacer los quehaceres y a preparar a la niña para ir a la escuela. La arreglaba con esmero y la iba a dejar antes de las 12:45 p.m. Luego, tenía el resto de la tarde “libre” y ya sea a las 4:00 p.m o a las 5:00 p.m según el horario, iba a recoger a la niña a su salida.

            Aquel día, el último de mi vida, mi socio y yo salimos a eso de las 9:00 a.m. de vuelta a casa. Yo, probablemente por la emoción y por la borrachera no le avisé a Eva que volveríamos antes. Llegamos cerca de mediodía y yo recordé que ella debía de estar en la escuela dejando a la niña en clases. Como me sentía algo mal por haber visitado burdeles y haber estado divirtiéndome, fui a una floristería y le compré un ramo grande de rosas. Deseaba sorprenderla. Luego de comprar las flores, dejé a mi socio en su casa, y me dirigí a la escuela a encontrarme con Eva.

            Me detuve a la sombra de un gran árbol, un poco alejado de la escuela y esperé a verla entrar o salir del edificio. Pasados unos instantes, la vi salir. Ya había dejado a la niña en su salón, y ahora caminaba hacia la casa. Tomé el ramo de rosas y salí del vehículo para ir en su encuentro. Pero en ese instante apareció un automóvil elegante y se detuvo cerca de ella. Un sujeto sacó la cabeza y algo le dijo. Un sentimiento terrible me estremeció. —No hombre, tranquilo, solamente están conversando— me dije a mi mismo… continuaron su diálogo y mi corazón dio un vuelco cuando, Eva observó a su alrededor y con algo de duda subió al vehículo con aquel tipo. De forma inconsciente solté las rosas, y me puse detrás de ellos. En ese instante supe que aquella sensación que sentí al salir de casa el lunes, era la misma que sentía en aquel momento. ¿Por qué…Por qué? ¿Quién es este tipo?… ¿qué haces?… mi alma era un hervidero de emociones, mi cabeza estaba aturdida, ya no podía pensar con claridad, sabía que no debía adelantar nada, pero mi instinto me decía que algo extraño e indeseable estaba pasando.

            Anduve detrás de ellos unos diez minutos hasta que llegaron a una propiedad a las afueras de la ciudad. Un gran portón de madera cerraba el paso. El auto elegante se detuvo y yo a pocos metros detrás, estacione mi vehículo al otro lado de la calle frente a un restaurante y entré en él. Me senté en una mesa y desde allí observé como el conductor abrió con sus propias manos el portón, subió al auto, entró a la propiedad y luego se bajó de nuevo para cerrarlo con pesadas cadenas. Yo estaba sumamente alterado y nervioso. Creo que ya había empezado a llorar.

            Subí a mi auto y quise lanzarme contra el portón, pero pensé que lo mejor sería brincarlo a pie y entrar por mis propios medios tratando de hacer el menor ruido. Fui hacia él y lo subí. Al estar arriba por poco me voy al suelo. Avancé por un camino entre pinos, bastante agradable el lugar. Vi estacionado el auto elegante (un Audi) frente a una casa de campo bastante bonita.

            Que alguien me diga: ¿Qué diablos tenía que estar haciendo mi esposa en ese lugar? Con el alma hecha un puño y con abundantes lágrimas cayendo de mis ojos, asomé la vista por los cristales de la ventana que daba a la sala.

            Una vez más, como tantas desde aquel momento me pregunto a mí mismo y ahora a ustedes: ¿fui tan mal hombre como para merecer esta traición?…¿qué me llevó a amar tanto a esta mujer?… ¿habrá sido su forma de mirar, esa mirada que partía en pedazos cualquier objetivo, esa mirada escrutadora como rayos x que llegaba hasta lo más hondo de mi ser?…ella fue la única que me entendió y le dio cauce a mi locura…lo mejor y lo peor de mí solo ella lo hizo ver.

            Vi a Eva, mi esposa, revolcándose casi desnuda con aquel tipo sobre el suelo de la cabaña.

            Estuve unos minutos observando y escuchando atento, procesando las imágenes y cuando ya no pude más di la espalda y me senté a llorar en silencio. Sentí el impulso de entrar de un solo golpe y armar un alboroto, pero un ser sin escrúpulos y sin emoción salió de mis adentros. Como si nada estuviese pasando, me limpié el rostro, sequé mis lágrimas, respiré hondo, me tranquilicé y olvidándome de cualquier resquicio de humanidad busqué a mí alrededor algún objeto contundente. A un lado de la casa vi una tijera de esas que se utilizan para podar plantas, fui por ella, y dándole una patada a la puerta entré. Era tanta su confianza en que nadie vendría a molestarles que mi esposa y su amante fornicaban sin haber puesto seguro a la puerta.

            Los ojos de Eva parecían querer salir de sus orbitas cuando me vio. Y algo que incrementó mi ira fue que al verme corrió a abrazar al maldito. Buscando protección de mi…aun me cuesta creerlo. Yo estaba poseído, totalmente. No recuerdo lo que me dijeron, me pidieron disculpas, me ofrecieron excusas, me solicitaron calma, pero ya era demasiado tarde. No pude contenerme, y en un solo movimiento le clavé las tijeras en el cuello al desgraciado. La sangre brotó de forma abundante y mi rostro quedo salpicado de ella.

            Eva gritaba y lloraba, podrán ustedes imaginarse como… mis ojos se clavaron en los suyos, como buscando respuestas a su traición. Intentó huir, pero la tomé con facilidad y le planté un último beso (aun en la más profunda ira, su hechizo era tanto). Me golpeó y siguió gritando. Estas manifestaciones no hacían más que incrementar mi ira y mi dolor. Ahora creo que tal vez la hubiera dejado ir pero mientras la tenía entre mis manos me dio una patada en la entrepierna. Lógicamente, la solté por el dolor y huyó. El bien y el mal ya no existieron para mí, en este punto fue cuando el amor y el odio se fusionaron en un solo sentimiento. A como pude saqué las tijeras del cuello de aquel hombre que ya había muerto y perseguí a Eva. Cerca estaba ya de llegar al portón principal cuando la boté al suelo empujándola desde atrás. Me coloqué sobre ella, sosteniéndole las manos con mis rodillas, y como si de una especie de ritual se tratase, tome las tijeras con ambas manos, las levanté al cielo y con gran fuerza se las clave en el pecho un par de veces.

            Instantes después, caí en cuenta de lo que estaba pasando, volví a ser yo y tuve otra vez raciocinio. La abracé y lloré por nuestra muerte, porque como he dicho yo también morí aquel día. De su boca brotaba abundante sangre y sus últimos esfuerzos por aferrarse a la vida me partieron el alma. De sus ojos manaron amargas lágrimas porque tan sorprendida estaba ella de que yo la matase, como yo de que ella me fuera infiel.

            Agonizó y murió en mis manos. Mi cuerpo y rostro quedaron cubiertos de su sangre. Sentado junto al portón y con su cuerpo inerte sobre mi regazo estuve varias horas, en un llanto silencioso, hasta que al finalizar la tarde recibí una llamada a mi teléfono. Era la maestra de mi hija quien preguntaba porque nadie había ido a recogerla ese día. Le conté todo lo que había pasado y aunque al principio no quería creerlo y me dijo que tales bromas eran de mal gusto, pasadas otro par de horas las patrullas de policía llegaron al lugar.

            No opuse resistencia al arresto, ¿para qué hacerlo, si yo ya estaba muerto?… ¿Cuántas veces tendré que repetir que Eva también me mató a mí? Confesé todo lo sucedido y me declaré culpable.

            Lo que más lamento de todo, es que mi hija se quedó sola. Hija querida, perdona a estos individuos que fueron tus padres y se mataron entre sí. Agarra para tu propio saco y nunca te aferres a nadie.

             Terminen este calvario ahora que he contado mi versión, estoy listo. Adelante, señora muerte, clava tu aguijón y haz que se detenga mi corazón.

FIN

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El Hexágono (Cuento)

 

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I

            Cada cierto tiempo envió imágenes e información a la Tierra. Aunque mi nave está equipada con cientos de precisos instrumentos que realizan estas funciones, de vez en cuando tomo el control y soy yo mismo quien hace las fotos y grabaciones. Como cuando hice un acercamiento a Titán y capté imágenes de los canales de hidrocarburos que recorren su superficie, o como las grabaciones de los majestuosos géiseres de Encélado.

            Estoy cerca de Saturno. La meta que alguna vez se impuso el hombre de observar de cerca los fenómenos atmosféricos del gigante gaseoso, es mi responsabilidad. Dos años de viaje me ha tomado, rodeado por la inmensidad del cosmos en este cascaron en el que viajo, el cual me preserva de innumerables peligros existentes en el cosmos. Las matemáticas, la química, la física y sobre todo la imaginación humana me han puesto a pocas horas de acercarme al sexto planeta como nadie lo ha hecho jamás.

            Desde niño me fascinó Saturno y por este sentimiento me he convertido en astronauta. Si existe un hombre nacido para esta misión sin duda soy yo: Michael Pérez, conocido como el Mayor P. En el pasado han surcado las inmediaciones de Saturno naves terrestres no tripuladas, pero está es la primera vez que un hombre viaja en una de ellas.

            Me dirijo al polo norte de Saturno en el cual existe un interesante fenómeno atmosférico, el cual es (según las teorías) una enorme tormenta cuyos vientos giran a más de 400 Km/H, y las direcciones combinadas de las corrientes de aire le dan su característica forma hexagonal.

            La nave en la que viajo es capaz de modificar el campo gravitatorio circundante y está hecha de “unotriato” el material perfecto, diseñado para soportar cualquier fuerza gravitacional. Este modelo es uno de los tantos inventos de Tesla que fueron secuestrados luego de su muerte. Además es muy similar a las naves de los nórdicos procedentes de las Pléyades. El poder moldear la fuerza gravitatoria circundante, me permitirá descender hasta una altura inédita dentro de las diferentes capas de la atmósfera saturnina. Ansió responder cual es la naturaleza del mítico hexágono y descubrir su formación, funcionamiento y características…

II

            Durante el viaje, estuve dormido en estado de sueño inducido y desperté hace seis meses con tiempo suficiente para preparar la tarea. Se preguntarán ustedes ¿Por qué  escribo en esta bitácora o diario, tantas cosas obvias y conocidas ya por todo el mundo? Bueno, esta es mi manera de disminuir la tensión y de hacer más llevadera mi espera. Además de que ninguna misión es completamente segura y si ese 2% de probabilidad de fracaso se cumple, pues creo que mis impresiones personales serán el último legado que entregaré al mundo.

Ahora debo ir a dormir…

III

            Este diario es “clandestino”, quiero decir que no está bajo la supervisión de nadie y por ello no omitiré información alguna. Contaré que he experimentado cosas extrañas. He visto algunas “naves” o “cuerpos” no identificados que definitivamente no corresponden a nada conocido por el hombre. De vez en cuando unas siete u ocho de estos “entes” se ubican alrededor de mi nave y ejecutan sospechosas maniobras… la primera vez que noté esto, se me quiso detener el corazón, pero a estas alturas ya estoy acostumbrado y hasta se me hace extraño cuando no se aparecen. Son cuerpos amorfos que se materializan y aparecen al instante tomando cualquier forma que deseen…cuando intenté fotografiarlos o grabarlos, simple y sencillamente no aparecieron en las imágenes.

            Otras veces siento compañía dentro de la nave. Talvez estoy mal de la cabeza, pero mientras estoy sentado escribiendo o en observación del espacio, siento que me tocan, es como si algo o alguien me diera una palmada en la espalda, e inclusive creo que este ente me ha despertado de mi sueño varias veces.

IV

            Hace tres días que no escribo. Estuve haciendo ensayos y pruebas con los equipos que necesito para el descenso. Además de que hice un reporte a Tierra y respondí a todas las consultas de la base. Creo que sospechan de mi estado mental y también me consultaron por lo que he estado escribiendo. Yo les dije que eran poemas para mi esposa, así que hice algunos por si acaso. A continuación dejaré uno de ellos. (Creo que está bastante bien para un hombre de ciencia):

ASÍ TE CONOCÍ

Recuerdo aquella mañana

Pelaba yo una banana

Con sonrisa soberana

Asombrosa te vi

Como diosa romana

Traías un vestido elegante

Bello como elefante

Me distraje contigo y…

La banana cayó de mi mano

Yo deseaba caer en un pantano

Te detuviste, y con ternura

Levantaste la banana

Te dije “hola” con presura

Para romper el hielo.

            Hablando de mí esposa y de mi familia en general, diré que al despertar del sueño inducido me di cuenta de que me habían enviado una enorme cantidad de mensajes, los cuales me costó mucho responder. Para mi familia han transcurrido dos años completos, pero al estar dormido, yo sentí como si hubiera sido solo una noche. Mi hija acaba de cumplir 9 años, mi regalo será este diario junto a unas fotografías del universo que nadie haya visto.

            Ahora me iré a dormir, y dentro de siete horas, pondré rumbo al polo norte de Saturno.

V

            Ayer se cumplió una década desde que mi padre descendió al hexágono. Pocas horas antes de perder comunicación con su nave, envió a mi madre la transcripción completa de sus escritos y varias fotografías extraordinarias tanto de Saturno, como de sus lunas y anillos. Como él lo dijo, son fotos únicas, que nadie más tiene en su poder. He visto muchísimas veces el video del descenso; tanto que no necesito volver a verlo para describirlo, tal como lo haré. En la capa superior de la atmósfera el cielo saturnino no es demasiado diferente al que se vería en una puesta de sol en los veranos terrestres. Se logran visualizar tonalidades pastel que recuerdan bastante al cielo azul de la Tierra. Pero, rápidamente nos damos cuenta de que estamos en otro mundo, y es notorio como al seguir descendiendo, esos tonos amigables empiezan poco a poco a convertirse en un café oscuro, una espesa niebla que por zonas es completamente negra y recuerda muchísimo a los gases tóxicos que dominan el cielo en las grandes ciudades sobrepobladas y contaminadas de la Tierra.

Por momentos el descenso se torna dramático, la descomunal presión atmosférica de Saturno se hace sentir, y aunque la nave está capacitada para resolver este problema, hay momentos en los que se escuchan crujidos de material deformándose y se observa a mi padre luchando para estabilizar la nave. Conforme se hunde en las entrañas de Saturno, la velocidad de los vientos aumenta junto con la sensación de estar haciendo algo suicida y descomunal. Aún con la tecnología a su favor, y sabiendo que si se apega al plan de exploración no hay porque temer, los signos vitales de mi padre aparecen alterados, su presión sanguínea aumenta, aparece sudoración en su cuerpo y la adrenalina se dispara… ni yo ni ningún otro mortal podría siquiera tener una idea de lo que sintió mi padre, completamente solo en aquel mundo extraño y colosal, descendiendo a una tormenta inimaginablemente superior a las terrestres, donde hasta ese momento le golpeaban vientos de hasta 180 Km/H según los instrumentos.

            Luego de unos tres minutos de calamidad, parece que la nave se estabiliza y entra en una zona “tranquila”, donde increíblemente los vientos no superan los 100Kh/H. Esto sigue desconcertando aún a los científicos, ¿Cómo se explica esta disminución en la velocidad de los vientos?…

            Segundos después se puede ver como la nave ha entrado en una extraña zona, donde inexplicablemente los vientos se mueven a menor velocidad a la capa superior, que parece haber sido superada. Desde esta franja, la vista es simplemente magnánima. Los vientos han tomado una combinación de colores que van desde el café oscuro hasta tonos azul-verdoso,  y en la capa inmediatamente inferior emerge un hermoso color violeta fluorescente que domina la escena. Es como estar a la mitad de un sándwich con varios ingredientes o en el piso central de un edificio en el cual cada uno tiene un color distinto.

            Un mosaico más hermoso y salvaje que cualquiera hecho por el hombre.

            Durante algunos instantes, es posible observar las franjas de nubes que representan ya los inicios del hexágono. Aunque el descenso se hizo pensando en aproximarse al centro o al ojo de la tormenta, al estar tan cerca del mismo, es imposible determinarlo con plena exactitud, y se sabe que al contrario de los huracanes terrestres, en Saturno las tormentas no presentan un ojo claro y definido.

            Mi padre pronuncia algunas palabras y en su tono se nota claramente la exaltación y la emoción de la histórica situación. Por motivos desconocidos, la calidad del video no es la que se esperaba, y mi padre cuenta en el mismo como observaba tonos de colores no existentes en la Tierra. Me cuenta mi madre que aquí, quienes siguieron en vivo el descenso, le suplicaban a mi padre —como si el pudiera escucharles— que diera finalizada la misión, y no bajara más. Mi madre cuenta que intuyó lo que iba a suceder, pero que tampoco deseaba destruir los sueños de mi padre. En la base, se dio un gran debate ya que se había acordado que ese era el punto máximo de descenso puesto que ya se tenían las muestras requeridas, las imágenes, videos y una muy buena idea de cómo era la atmósfera de Saturno. Se esperaba que a partir de allí se comenzaría a ascender para volver a la Tierra. Pero para mi padre aún no era suficiente. No fue consciente de que llegaría a un punto de no retorno, y que la presión atmosférica brutal, o los rayos Saturninos que pueden llegar a ser 15.000 veces más fuertes que los terrestres, podrían representar el final de la misión, y con ello su irremediable muerte.

            Los controles de la nave indicaban que hasta el momento había soportado el descenso mejor de lo esperado y que no presentaba daños. Por la energía no había problema, pues la batería estaba al 80% y al salir al espacio se cargaría de nuevo con la luz solar. Definitivamente estos parámetros positivos fue una de las cosas que impulsó a mi padre a continuar bajo su propio riesgo con lo que estaba haciendo. Y así, continúo el descenso.  Pocos segundos después la velocidad del viento incrementó a 250Km/H, en un par de minutos más, llegó a los 300Km/H, y los instrumentos empezaron a captar poderosísimas interferencias de radio que se debían a rayos cuyo poder ya he mencionado. En teoría la nave sería capaz de soportar una descarga de hasta 15.000 veces un rayo terrestre promedio, pero no se sabía a ciencia cierta qué tan fuertes podrían llegar a ser los rayos si la nave seguía acercándose al centro de la tormenta.

            Para este momento el paisaje circundante ya había perdido el esplendor de las etapas previas, y consistía en vientos de tono púrpura que aumentaban su velocidad progresivamente moviéndose de forma caótica, además de los poderosos relámpagos. La presión atmosférica que experimentaba la nave ya no tenía comparación con nada existente en la Tierra, y la temperatura ambiente advirtió un incremento dramático, pasando de los 90 grados Kelvin en la capa de nubes superior a unos 244 grados hasta ese momento. El núcleo de Saturno representa una fuente de calor interna para el planeta y conforme se llega a él, la temperatura va en aumento.

            Mi padre, el mayor P, a pesar de las aterradoras circunstancias, según opina mi madre y quienes lo conocieron bien, estaba fascinado con la situación y no se hubiera perdonado perder la oportunidad de avanzar cada vez más; ebrio de curiosidad, perdió la razón y a cada metro, a cada centímetro que penetraba en la feroz atmósfera Saturnina se acercaba cada vez más a su aniquilación. Se sabe que llegó hasta a un punto en el cual los vientos se movían a 333 Km/H y a pesar de la increíble resistencia del unotriato y del sistema anti gravitatorio, ya no era prudente continuar. Los rayos no solo eran bestiales e incontables sino que parecían infinitos en sus dimensiones llegando a alcanzar posiblemente los cientos de miles de kilómetros. Lógicamente, la nave había sido alcanzada por varios de ellos, pero los resistió bien, hasta que, súbitamente, un descomunal rayo cuyo poder no ha sido posible calcular, pero se cree que fue alrededor de 40.000 veces superior a los de la Tierra, impactó contra la nave causando la completa pérdida de contacto con mi padre. También es posible que lo impactaran varios rayos al mismo tiempo, según me explicaron, pero esto es un misterio. Se teoriza que por alguna reacción química desconocida, entre el unotriato, la corriente eléctrica y los componentes presentes en la atmósfera, se produjo el apagado de la nave, cuya consecuencia inmediata fue quedarse sin escudo anti gravitatorio, por lo cual ya no era capaz de curvar el espacio a su alrededor y sin duda fue instantáneamente destruida por la combinación de todas las condiciones adversas. Ciertamente, no se volvió a tener noticias de mi padre o de la nave.

            Se estima que en la zona más activa de la tormenta los vientos llegan a la velocidad de hasta 400 Km/H o más, y no se sabe que otras cosas extrañas pueden suceder ahí, ya que según lo visto hasta entonces, Saturno resulto ser más impredecible de lo pensado.

            El mayor P fue el primer hombre que penetró la atmósfera de Saturno, y fue el primer terrícola que falleció en ese mundo. Creo que de haber podido, mi padre hubiera elegido morir tal y como lo hizo…volviéndose uno solo con el mundo que tanto amo, volviéndose parte del gran misterio que seguirá siendo el sexto planeta.

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El Cacique Presbere

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Durante la noche se pueden escuchar los sonidos característicos de los animales nocturnos. Algún búho o lechuza, los mosquitos de nunca acabar y se dice que alguno que otro jaguar u ocelote se han manifestado.

En las montañas del caribe costarricense, durante la época de invierno, las lluvias son violentas e impredecibles. Sabemos que lloverá, pero no cuándo ni cómo. Solamente, de un instante a otro, suenan en el techo; las primeras gotas que parecen ser pequeñas piedras. Su cantidad se va intensificando, el sonido es cada vez más poderoso, los árboles, y las hojas de plátano inevitablemente canalizan las aguas y las filtran hacia el centro de la tierra… Así es como llega a nuestros oídos el típico sonido de la selva húmeda tropical. En esta selva viví hace catorce años, y cuando llueve o escucho el viento aquí en capital, me es imposible no recordar aquellas lluvias atlánticas y terroríficas de nunca acabar, que sin embargo eran tan hermosas…

Víctor y yo íbamos a jugar al río, el cual en su mayoría estaba limpio. Tal vez y solo tal vez, uno que otro chorro de agroquimico utilizado en las plantaciones bananeras se colaba a las aguas. En aquel entonces ni idea tenia de que algún día desearía volver a vivir todo aquello, uno de los momentos en que fui más feliz. Me levantaba todos los días a las cinco de la mañana para ir al colegio, y aunque tenia que bañarme con agua helada y rendirla lo más que se pudiera, lo hacia con alegría.

El profesor de estudios sociales que tuve en aquel año se llamaba Henry. No recuerdo su apellido, lamentablemente. Es uno de los pocos profesores con quien me lleve bien durante el colegio. Su clase me gustaba y aprendí mucho de él. En una plazoleta del colegio había un monumento que parecía ser un recordatorio de alguien importante. Creo que fue el profesor Henry quien me dijo que esa persona fue el gran cacique héroe de la resistencia indígena durante la época de la colonia: Pablo Presbere, quien luchó para que su Talamanca no cayera bajo el control de los españoles, y al final de cuentas se puede decir que lo logró puesto que los invasores tuvieron que abandonar la región del caribe sur en vista de la gran revuelta que Presbere organizó contra ellos. Eventualmente fue capturado, y el 4 de Julio de 1710 fue ejecutado por su rebelión.

Muy poco se habla de Presbere en Costa Rica, a pesar de que fue uno de los primeros héroes nacionales y ahora en esta coyuntura en la que me encuentro, sintiendo nostalgia por aquella Talamanca en la que viví hace catorce años, y estudiando a grandes hombres que han luchado por el bienestar de su pueblo, mi mente me ha traído el recuerdo de aquel monumento que observé en el colegio pero que hasta ahora le concedo la importancia que reviste. Así es como un líder debe defender a su pueblo, con su vida si es necesario. En la humildad de mi blog, quise recordarlo en esta noche de insomnio, y agradecerle por sus actos en defensa de la libertad; al gran cacique Presbere.